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El por qué no vuelvo a la India

Editorial Noviembre 2016

 


En esta carta que H.P.B. escribe con tanto desaliento, aclara una gran cantidad de acontecimientos de ese tiempo, que pasaron a ser muy dolorosos para ella. Gracias a la tecnología, o sea internet, se ha conseguido conocer de manera masiva, el contenido de esta carta en la cual deja traslucir su decepción con muchos personajes que hicieron causa común en abandonarla en los momentos en que fue atacada por personas que ella tanto había ayudado.

Estos desafortunados hechos, llevaron al Movimiento Teosófico a ser dividido en tres fracciones, Una en Inglaterra desde donde H.P.B. continuaba la obra, otra desde la India desde donde el Cnel. Olcott proseguía en Adyar, y W. Q. Judge, quedó al frente de toda América desde EE.UU. Esta triplicidad fue necesaria para que continuara el Plan trazado por los Maestros y a la vez una manera de salvarlo de catástrofes mayores. “La prueba suficiente que avala la protección de que gozaba la Sociedad Teosófica es que no capituló a pesar de la conspiración Patterson-Coulomb-Hodgson y la actitud abúlica de los Teósofos principales. Los pusilánimes, sacudidos en su creencia, empezaron a preguntar: “¿Por qué, si los Maestros son Mahātman genuinos, han permitido que estas cosas acontecieran o por qué no han usado sus poderes para destruir este complot o aquella conspiración o aún a este hombre o aquella mujer?” Sin embargo, se había explicado un sinnúmero de veces que ningún Adepto del Camino Derecho interferiría con el justo operar del Karma”. H.P.B. a pesar de toda su dolorosa carga, siguió tenazmente hasta sus últimos días con el deber de informar sobre la existencia de los Maestros y sus Arcaicos Conocimientos. Sólo ellos, como parte de La Gran Logia, conocen cómo comienza cada Universo su proceso de Evolución y cómo la vida se va desarrollando en él, permitiendo finalmente la aparición del hombre. “Todo lo que se me concedió revelar entonces era la existencia, en algún sitio, de estos grandes seres, algunos de los cuales eran hindúes, estaban versados, como nadie más, en la completa sabiduría antigua de la Gupta Vidyā y habían adquirido todos los Siddhis, no conforme a su representación en la tradición y en las partes “veladas” de las antiguas escrituras, sino como son en realidad en la naturaleza”. H.P.B. culmina su gran obra La Doctrina Secreta, La Clave de la Teosofía y La voz del Silencio, y finalmente un 8 de mayo del año 1891, deja el mundo de los humanos con todos sus conflictos basados en el egoísmo y el desagradecimiento.

Al partir H.P.B, la fuerza que acompañó al Movimiento en Adyar, fue disminuyendo; no era posible que en la discordia prevaleciera todavía la presencia de esos Maestros que sólo actúan dentro de la armonía y la Ley. Pero ya, H P.B. en esta carta, instaba constantemente a que todo el Movimiento, retorne a sus bases originales; ella con su probada experiencia, pudo avizorar el futuro de la Sociedad Teosófica en la India y del mismo Movimiento a nivel global.

W. Q. Judge, después que murió H.P.B, a pesar de su quebrantada salud y varios inconvenientes con la cede de Adyar, prosigue fielmente con las enseñanzas dadas a él por H.P.B. y los Maestros; ella, lo había declarado su único Amigo, “Bueno Señor y mi único amigo, la crisis se está acercando. Estoy finalizando mi Doctrina Secreta y tu estas por remplazarme o tomar mi lugar en América. Sé que tendrás éxito si no te desanimas, sin embargo, permanece fiel a los Maestros, y Su Teosofía…”

Este extracto sacado de “Ella estando muerta aún habla” de W. Q. Judge, vuelve a mostrar esa preocupación por mantener al Movimiento Teosófico en sus bases Originales, por ello es que dice: “…permanece fiel a los Maestros y Su Teosofía” y en la presente carta dice: “Actuando bajo las órdenes del Maestro, empecé un nuevo Movimiento en occidente siguiendo las líneas originales”. En otra parte de la misma: “Por lo tanto, que quede bien claro que el resto de mi vida lo voy a dedicar sólo a aquellos que creen en los Maestros y están dispuestos a trabajar para la Teosofía según Ellos la comprenden y para la Sociedad Teosófica siguiendo las líneas sobre las cuales los Maestros la establecieron originalmente”.

Hablar de la Teosofía Original, parece incomodar a algunos estudiantes de Teosofía, quizá sea porque se arrastran errores del pasado que aún afectan y mucho a nuestro Movimiento. Pero, si realmente seguimos las enseñanzas de H.P.B. y los Maestros, bueno es entonces, estudiar sobre las enseñanzas Originales y sobre ese Plan Original que ellos dejaron. Para ello, hay que preguntar menos e investigar más sobre esas enseñanzas y el Plan Original que al parecer no se ha seguido conforme al pedido constante de H.P.B. Y no sólo en esta carta, sino que ella mucho antes de partir del mundo físico, alertaba constantemente sobre este delicado asunto, mantener al Movimiento sobre sus Bases Originales. Y decimos, preguntar menos, porque a veces la respuesta que nos puedan dar, no siempre puede ser la verdad de los hechos pasados, pues, muchos ignoramos un sinnúmero de estos hechos durante muchos años, y sólo la investigación personal y silenciosa, puede permitir, que sepamos, que mucho de lo que dicen algunos “Teósofos” del pasado, no son las enseñanzas dejadas por H.P.B. y sus Maestros; pues, ante la evidencia que surge al comparar las enseñanzas, la Verdad queda expuesta ante el investigador. Quizá, estas sean las razones que afectaron tanto la comprensión de la Teosofía Original.

¿Qué es lo que pasa cuando cualquier Sede o Rama se deja invadir de literatura o temas que lejos están de ser Teosóficos? las Sedes o Ramas, mueren indefectiblemente, se debilitan y se secan, ya no llevan el agua de la vida que vivifica el intelecto, el conocimiento y el Amor por las Verdades Eternas. La energía de esa Fuerza Espiritual que deviene de esos Maestros del pasado ya no encuentra una sola mente ni un sólo corazón donde depositar sus inspiraciones, y la tonta creencia de que “todo es Teosofía” enflaquece aún más el vínculo con esa energía, las mentes de los componentes de esas Sedes, Logias o Ramas están demasiado llenas de especulaciones a causa de esas foráneas y rebuscadas literaturas escritas por supuestos iniciados que han llenado al mundo, de libros “inspirados” por quien sabe que desconocidos “Maestros”.

Cuando no, mucha literatura Teosófica escrita por nuevos estudiantes, ha seguido la línea de equivocaciones y de alteraciones que cometieron algunos Teósofos quien sabe porque razones. No juzgaremos hechos de este tipo que involucran a esos personajes, quizá ellos sólo son el resultado Kármico, de errores que se cometieron y atrajeron esos Nidānas que hoy afectan la unión de nuestro Movimiento. Pero nuestro deber actual, es tratar de volver a las bases, enderezar el escorado barco del conocimiento y rever en las bases, el Plan Original y las enseñanzas que han sido alteradas y restaurar ese orden para beneficio de esa Unión y de los estudiantes actuales y futuros.

No es en el reconocimiento de culpas que se resuelven los distorsionados hechos, es reconociendo que el recomenzar desde las Bases Originales, es posible difundir la Teosofía como nos fue dejada. El pasado debe aportar una enseñanza altamente Moral, para evitar caer nuevamente en los errores que estamos transitando, si esto no se hace, seguiremos alimentando los Nidānas que como el Señor del Umbral, devorará toda noble intención y toda posibilidad de encolumnar debidamente la noble tarea que fue dejada en nuestras manos como parte de la humanidad que somos.

Mucha literatura, ha sido extraída de las fuentes Teosóficas, y se han hecho propias por personas o por alguna organización determinada, las hay tanto, que no es fácil enumerarlas, como hay personajes que basados en nuestras Doctrinas Teosóficas han creado a su alrededor una idea equivocada de lo que ellos son en realidad. Para evitar caer en tantos y desorientados caminos, es mejor investigar sobre todo lo que el Movimiento Teosófico ha venido sufriendo desde su creación, tanto de los ataques externos, como los hechos por los mismos estudiantes frustrados en sus ambiciosas aspiraciones o resentidos al no obtener lo que sus afiebradas mentes esperaban. Pero, lo más importante, es, que sus fundadores, dejaron una fuente de conocimientos organizado de tal modo, que el ser humano imbuido de una fuerte voluntad, dedicación y esfuerzo propio, puede obtener los más altos beneficios de la Naturaleza si él obra en consecuencia.

Los que decidimos, investigar en las fuentes Originales de la Teosofía, no hemos sido defraudados y continuamos con el único esfuerzo que vale la pena hacer, por el bien común. Cuando nuestra vida, llena de interrogantes no encontraba cómo ser útil y al mismo tiempo desorientada al no saber cómo comenzar, en donde y con quien o quienes y al ver tanto sufrimiento, sentíamos que a lo mejor era posible hacer algo, para evitar que nosotros como humanidad no nos sigamos despeñando hacia el vacío de la más oscura ignorancia; hasta que el buen Karma nos puso frente a esa posibilidad de realizar algo concreto, finalmente, encontramos la Teosofía, esta, nos dio respuestas, nos dio herramientas para cincelar una vía hacia toda la humanidad que busca como nosotros; pero, antes, tuvimos que estudiar y mucho e investigamos en todo el historial del Movimiento, desde el descrédito a H.P.B. y sus Maestros, hasta las desviaciones hacia una Seudo-Teosofía y mientras el buen Karma lo permita, seguiremos estudiando, aprendiendo y transfiriendo este Conocimiento que por su Universalidad, nos pertenece a todos. La Veracidad que H.P.B. le pidió a los estudiantes de Teosofía, debe ponerse de manifiesto en todos los hechos de la vida del estudiante, tan sólo diciendo la verdad y enseñando la Verdad. El primer Objetivo del Movimiento Teosófico aún no se ha realizado completamente y eso será posible, si ese círculo que une a todos los estudiantes de Teosofía, se completa en su totalidad; para ello, es necesario que, a pesar de las varias instituciones Teosóficas formadas actualmente, exista entre todas ellas una Fraterna unión y cooperación mutua en la enorme tarea de traducir y difundir mucho de lo que aún prevalece en el idioma en que fue escrita la Teosofía originalmente, esto implica una ardua tarea, pero a la vez es un desafío a la buena voluntad de las instituciones y sus componentes para probarse a sí mismos que son capaces de cerrar ese círculo con la única Fuerza que es capaz de hacerlo, La Fraternidad. Algunas buenas intenciones, de algunos estudiosos, mantienen viva aún la Teosofía Original, no somos los únicos que hacemos este sano esfuerzo, existen otros Hermanos que en otras latitudes, han venido haciendo este trabajo constante por muchos años y de ellos aprendimos. La Teosofía Original, ha prevalecido a pesar de la obscuración de estos tiempos y de varios perpetradores que han querido denostar su avance. Retornar a las fuentes, estableciendo entre los componentes de las Sedes, Logias o Ramas el proteger lo que los Maestros y H.P.B. dejaron como La Teosofía Original, La Atma Vidya Eterna, la Sabiduría de todos los Tiempos, es el más alto deber Moral y Ético, que todo estudiante de Teosofía debe albergar en su corazón.

En esta carta de H.P.B. podemos ver cómo se sentía ante tantas experiencias dolorosas que le tocó pasar, pero ella, no claudicó, ni dejó de intentar que el Movimiento Teosófico comprendiera la importancia de proteger lo que ella y sus Maestros habían dejado a la humanidad, mucho de lo que se dudó sobre ella, finalmente pudo comprobarse al salir al mundo Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, estas dejaron en claro que las enseñanzas dadas por ella, contenían, el resumen de todo el proceso del Espíritu, desde su estado primordial, hasta su paso por el mundo fenomenal y su retorno a su divina Esencia, si así la podemos llamar. H.P.B. Siempre dijo, sólo la Verdad y enseño toda la Verdad que pudo ser revelada.

Esperamos, que con lo expuesto aquí y esta importante carta de H.P.B. muchos se sientan estimulados a sentirse más responsables como humanos, para otros humanos. Y comprendan la importancia de estudiar de las Fuentes Originales esta Sabiduría y tomarse así mismo la misión de enseñarla y divulgarla, formando así, esa cadena de Fraternidad para aliviar a esta humanidad del peso Kármico que sigue aumentando a medida que el hombre siga desconociendo esta Ciencia de Ciencias.

Presentado por E.S.C.

Integrante del Centro

 

“LA LUZ RESPLANDECE EN LAS TINIEBLAS, PERO LAS TINIEBLAS DE LA ILUSIÓN, NO LA PERCIBEN.”

H. P. Blavatsky, “¿En qué consiste la Verdad?”


 

 

 

A Mis Hermanos de Āryāvarta,

En Abril de 1890, habían transcurrido ya 5 años desde que dejé la India.

Varias veces, desde mi partida, los hermanos hindúes me han mostrado gran cortesía. Especialmente este año (1890) cuando, casi moribunda por la enfermedad, recibí cartas de simpatía procedentes de diversas sucursales indas, asegurándonos que no habían olvidado a aquella quien amaba a la India y a los hindúes más que a su propio país.

Por lo tanto, es mi deber explicar por qué no vuelvo a la India y mi actitud tocante al nuevo curso en la historia de la Sociedad Teosófica, que me ve formalmente colocada a la cabeza del Movimiento Teosófico en Europa. Por supuesto, el hecho de que no retorne a la India no se debe exclusivamente a mi salud precaria. Aquellos que me rescataron de la muerte en Adyar y dos veces desde entonces, podrían mantenerme fácilmente con vida allá como aquí. Existe una razón mucho más seria. Aquí se me ha trazado una línea de conducta y entre los ingleses y los americanos he encontrado lo que busqué tan infructuosamente en la India.

Durante los últimos tres años, en Europa y en América he encontrado una constelación de hombres y mujeres que tienen la intrepidez de exteriorizar su convicción sobre la real existencia de los Maestros y están trabajando para la Teosofía siguiendo Sus lineamientos y bajo Su guía, impartida por medio de mi humilde ser.

Por el contrario, desde mi salida de la India, el verdadero espíritu de devoción hacia los Maestros y la osadía de proclamarlo ha ido diluyéndose constantemente. La misma Adyar es teatro de un creciente número de fricciones y conflictos personales. Entre los miembros trabajadores, varios han mostrado, hacia mi persona, una aversión innecesaria y totalmente inmerecida que casi desemboca en odio. Durante estos últimos años, parece que en Adyar esté aconteciendo algo extraño y misterioso. Tan pronto como un europeo muy inclinado a la Teosofía, devoto a la Causa y un amigo personal mío o del Presidente, entra en la Sede Central, de súbito se convierte en enemigo personal de uno de nosotros y lo que es peor, culmina injuriando y abandonando la Causa.

Que quede bien claro que no estoy acusando a nadie. Al estar familiarizada con la actividad de las fuerzas del Kali Yuga ocupadas en obstaculizar y arruinar el Movimiento Teosófico, no considero, a aquellos que se han convertido, uno tras otro, en mis enemigos —sin que yo tuviese la culpa— como lo haría si la situación hubiese sido diferente.

Uno de los factores principales en el redespertamiento de Āryāvarta, que ha constituido parte del trabajo de la Sociedad Teosófica, era el ideal de los Maestros. Sin embargo, una gran idea errónea traslució acerca de Ellos como resultado de una carencia de discernimiento, discreción, discriminación y debido a las libertades tomadas con Sus nombres y Personalidades. Estaba vinculada por el juramento y la promesa más solemne de jamás revelar la verdad íntegra a nadie, exceptuando a los que Ellos seleccionaron y llamaron, véase el caso de Dāmodar [K. Māvalankar]. Todo lo que se me concedió revelar entonces era la existencia, en algún sitio, de estos grandes seres, algunos de los cuales eran hindúes, estaban versados, como nadie más, en la completa sabiduría antigua de la Gupta Vidyā y habían adquirido todos los Siddhis, no conforme a su representación en la tradición y en las partes “veladas” de las antiguas escrituras, sino como son en realidad en la naturaleza. Además, se me permitió decir que yo era una Celā de uno de Ellos. Sin embargo, muy pronto, en la fantasía de algunos hindúes, afloraron los desatinos más heteróclitos y ridículos acerca de los Maestros. Se les nominaba “Mahātman”,n, algunos amigos excesivamente entusiastas, los minimizaron con sus extrañas imágenes fantasiosas, mientras nuestros contrincantes, describiendo un Mahātman como un Jīvanmukta completo, insinuaban que, como tal, no podía mantener ningún tipo de comunicación con las personas vivas y, como estamos viviendo en el Kali Yuga, era imposible que en dicha edad existiera algún Mahātman.

No obstante estos primeros conceptos erróneos, la idea de los Maestros y la creencia en Ellos ya ha fructificado positivamente en la India. Su deseo principal consistía en preservar el verdadero espíritu religioso y filosófico de la India de antaño; defender la Sabiduría Antigua contenida en sus Darśanas y Upaniads contra las acometidas sistemáticas de los misioneros y, por fin, volver a despertar el espíritu ético y patriótico latente en la juventud, cuya educación académica lo había casi disuelto. Gran parte de esto se ha realizado mediante y a través de la Sociedad Teosófica, a pesar de todos sus errores e imperfecciones.

Si no fuese por la Teosofía, ¿Tukaran Tatya estaría efectuando su trabajo incomparable, que nadie, en la India, jamás pensó en hacerlo antes de él? Sin la Sociedad Teosófica, ¿hubiera la India pensado alguna vez en arrancar, de las manos de los orientalistas eruditos mas no espirituales, el deber de avivar, traducir y editar los Libros Sagrados de oriente, popularizándolos y vendiéndolos a precios más módicos y, al mismo tiempo, en una forma mucho más correcta de la implementada hasta entonces en Oxford? Si nuestro devoto y respetado hermano Tukaram Tatya no se hubiese unido a la Sociedad Teosófica ¿hubiera jamás pensado en emprender su actual tarea? Sin la Sociedad Teosófica, vuestro Congreso político ¿se hubiera convertido, siquiera, en una posibilidad? La cosa más trascendente es que, al menos uno de ustedes ha recabado pleno beneficio de la Sociedad Teosófica, la cual, si hubiese dado a la India sólo este Adepto futuro (Dāmodar), quien ahora tiene el prospecto de llegar un día a ser Mahātman, a pesar del Kali Yuga, sólo esto avalaría que no se fundó en Nueva York, trasladándola a la India, en vano. Por último, si alguien, entre los centenares de millones de indos, puede demostrar tangiblemente que la Teosofía, la Sociedad Teosófica o aún mi humilde ser, han sido los vehículos para la perpetración del daño más leve hacia el país o hacia cualquier hindú, que los Fundadores son reos de enseñar doctrinas deletéreas o de ofrecer sugerencias negativas, sólo entonces se me podrá imputar, como un crimen, el hecho de haber presentado el ideal de los Maestros y fundado la Sociedad Teosófica.

Ay, mis inolvidables y buenos Hermanos hindúes, el mero nombre de los sagrados Maestros, que en un tiempo se les invocaba con oraciones por Sus bendiciones de un extremo a otro de la India, ha efectuado un cambio poderoso para el mejoramiento de vuestra tierra. Vosotros no debéis nada al Coronel Olcott ni a mí; sino a estos nombres que, sólo hace algunos años, se han convertido en palabras comunes en vuestras bocas.

Por lo tanto, mientras permanecí en Adyar, las cosas fluyeron de manera suficientemente tranquila; ya que la presencia de un Maestro o del otro estaba constante entre nosotros y sus espíritus siempre protegieron a la Sociedad Teosófica contra el daño real. Pero en 1884, el Coronel Olcott y yo partimos rumbo a Europa y mientras estábamos ausentes, el “rayo Padres-Coulomb se abatió sobre la Sociedad. Volví en Noviembre y una peligrosa enfermedad me embargó. En este período y durante la estancia del Coronel Olcott en Burma, nuestros enemigos plantaron las semillas de todas las contiendas futuras y, permítaseme decirlo, la desintegración de la Sociedad Teosófica. La prueba suficiente que avala la protección de que gozaba la Sociedad Teosófica es que no capituló a pesar de la conspiración Patterson-Coulomb-Hodgson y la actitud abúlica de los Teósofos principales. Los pusilánimes, sacudidos en su creencia, empezaron a preguntar: “¿Por qué, si los Maestros son Mahātman genuinos, han permitido que estas cosas acontecieran o por qué no han usado sus poderes para destruir este complot o aquella conspiración o aún a este hombre o aquella mujer?” Sin embargo, se había explicado un sinnúmero de veces que ningún Adepto del Camino Derecho interferiría con el justo operar del Karma. Ni siquiera el Yogin más grande puede desviar el progreso de Karma o detener los resultados naturales de las acciones, más que por un breve período. Aún en este caso, tales resultados volverán a afirmarse después con una fuerza decuplicada; ya que esta es la ley oculta de Karma y de las Nidānas.

Al mismo tiempo, ni siquiera los fenómenos más grandiosos podrán ayudar al verdadero adelanto espiritual. Cada uno de nosotros debe ganarse su Mokṣa o Nirvāṇa por medio de méritos personales y no porque un Guru o un Deva secunda a ocultar nuestras limitaciones. No hay ningún mérito en haber sido creado un Deva inmaculado o en ser un Dios, sin embargo, el individuo que ha llegado a ser como un Dios, una Deidad, median esfuerzos personales, columbra la dicha eterna de Moka. Es la misión de Karma castigar a los culpables y no es el deber de ningún Maestro. Sin embargo, aquellos que ponen en práctica las enseñanzas de los Mahatmas y viven la vida que los Maestros mismos mejor ejemplifican, nunca son abandonados por Ellos y siempre encontrarán Su benéfica ayuda a cada instante que la necesiten, ya sea obvia o invisiblemente. Por supuesto, lo anterior lo endilgamos a las personas que no han aún perdido su fe en los Maestros, mientras a aquellos que jamás creyeron en Ellos o han cesado de hacerlo, se les concede su opinión. Nadie, excepto ellos mismos, quizá un día sean los perdedores en esta vertiente.

En lo que concierne a mí, ¿quién puede acusarme de haber actuado como una embustera? ¿haber extorsionado un centavo de alguna alma viviente? ¿haber jamás pedido o aceptado dinero, no obstante se me hayan ofrecido pingües sumas? Aquellos que, a pesar de los hechos, han decidido pensar lo contrario, deberán explicar lo que aún mis detractores, los Padres de la iglesia y la Sociedad para la Investigación Psíquica, no han, hasta la fecha, podido elucidar: el móvil de tal fraude. Deberán explicar por qué, en lugar de tomar y hacer dinero, entregué a la Sociedad Teosófica todo lo que gané escribiendo para los periódicos; por qué, al mismo tiempo, casi me maté trabajando incesantemente año tras año, hasta que mi salud se depauperó y si no fuese por la ayuda repetida de mi Maestro, hubiese muerto hace muchos años a causa de los efectos de este arduo trabajo voluntario. Y si la teoría absurda de la espía rusa, aún encuentra crédito en algunas cabezas idiotas, al menos ha desaparecido de los cerebros oficiales de los anglo-indos desde hace mucho tiempo.

Por lo tanto digo, si en aquel momento crítico los miembros de la Sociedad Teosófica y especialmente sus guías hindúes y europeos en Adyar, hubiesen permanecido compactos como un sólo hombre, firmes en su convicción en la realidad y en el poder de los Maestros, la Teosofía pudiera haber salido más triunfante que nunca y ninguno de sus temores se habría realizado a pesar de las sutiles trampas legales que me tendieron y de los errores que yo, su humilde representante, pude haber cometido en juzgar la conducta ejecutiva en el asunto.

Sin embargo, la lealtad y la osadía de las autoridades de Adyar y de los pocos europeos que confiaban en los Maestros, no eran proporcionales a la prueba cuando esta surgió. A pesar de mis protestas se me trasladó de la Sede Central con premura. No obstante mi estado agonizante debido a la grave enfermedad, me opuse y habría luchado por la Teosofía en la India hasta mi último aliento si hubiese encontrado un apoyo leal. Pero algunos temían los embrollos legales, otros al gobierno, mientras mis amigos creían en las amenazas de los doctores según los cuales podía morir si me quedaba en la India. Así, se me envió a Europa para recuperar mi fuerza, prometiéndome un rápido retorno a mi amada Āryāvarta.

Ahora bien, partí e inmediatamente empezaron las tramas y los rumores. Ya durante mi estancia en Nápoles supe que se me tachaba de orquestar la creación de una “Sociedad rival” en Europa para aniquilar Adyar(!!). Esto me provocó risa. Después cundió el rumor de que los Maestros me habían abandonado, los había traicionado y había hecho esto o aquello. Nada estribaba en la más mínima verdad y todo era infundado. Luego se me acusó de ser, en la mejor hipótesis, una médium alucinada quien había confundido los “fantasmas” por Maestros vivientes, mientras otros declaraban que la verdadera H. P. Blavatsky había muerto a causa de su desatinado uso de Kundalini y, desde entonces, un Celā Dugpa se había apoderado de su forma convirtiéndose en la H.P.B. actual. Otros más me consideraban una bruja, una maga quien, por motivos propios, desempeñaba el papel de filántropa y amante de la India mientras, en realidad, provocaba la destrucción de todos aquellos que tenían la desdicha de ser psicologizados por mí. Por supuesto, los poderes psicológicos que mis amigos me achacaban, si bien un hecho o “fenómenos”, no se podían soslayar en cuanto su grandiosidad era tal que eran suficientes para convertirme en el Adepto más significativo, independientemente de cualquier Maestro o Mahātman. En breve, hasta 1886, fecha de la publicación del reporte de la Sociedad por la Investigación Psíquica y del reventar de esta burbuja de jabón sobre nuestras cabezas, se sucedieron una larga serie de falsas acusaciones y cada misiva llevaba algo nuevo. No mencionaré a nadie y no tiene importancia quien dijo algo y quien lo repitió. Una cosa es cierta, exceptuando al Coronel Olcott, todos parecieron desterrar a los Maestros de sus pensamientos, alejando Su espíritu de Adyar. Cada incoherencia imaginable se relacionó con estos nombres sagrados, considerándome la única responsable de todo evento desagradable que aconteció y de todo error cometido. En una carta de Dāmodar de 1886, él me informaba que en Adyar, cada día que pasaba, la influencia de los Maestros se atenuaba más y más, se representaban como seres inferiores a “Yogis de segunda categoría”, mientras otros negaban su existencia rotundamente y aquellos que creían en Ellos permaneciéndoles fieles, temían hasta pronunciar Sus nombres. Al final me instó, enfáticamente, a retornar diciendo que los Maestros vigilarían para que esto no repercutiera negativamente en mi salud. Escribí al Coronel Olcott implorándole que me dejara volver, prometiéndole que, si fuese necesario, viviría en Pondicherry en caso de que no se deseara mi presencia en Adyar. Entonces, recibí la respuesta ridícula según la cual, tan pronto como retornara, me enviarín a las Islas Andaman como espía rusa, cosa que, después, el Coronel Olcott descubrió ser completamente falsa. La celeridad con la cual se aferró un pretexto tan fútil para impedirme volver a Adyar muestra, explícitamente, la ingratitud de aquellos en favor de los cuales había dado mi vida y mi salud. Además, según entiendo, el Presidente, inducido por el Concilio Ejecutivo, bajo el pretexto totalmente absurdo de que en caso de mi muerte, mis herederos podrían reclamar una porción de la propiedad de Adyar, me envió un papel legal para que lo firmara en virtud del cual renunciaba, formalmente, a todo derecho concerniente a la Sede Central, hasta vivir allí sin el permiso del concilio. Todo esto, a pesar de que gasté una pingüe cantidad de mi dinero y entregué mi porción de las ganancias de la revista The Theosophist para la adquisición de la casa y de sus muebles. Sin embargo, firmé la renunciación sin una palabra de protesta. Al ver que mi presencia era inoportuna, me quedé en Europa a pesar de mi ardiente deseo de volver a la India. ¿Cuál otro sentimiento podría tener si no aquel de que todo mi trabajo había sido recompensado con ingratitud, cuándo las personas que me eran hostiles elaboraron las excusas y las respuestas más triviales a mis deseos más impelentes de retornar?

El resultado de todo esto es muy patente. Ustedes conocen muy bien la situación en la India para que me explaye en los pormenores. En pocas palabras, desde mi partida, la actividad del movimiento allí no sólo ha decaído paulatinamente, sino que aquellos hacia los cuales sentía un cariño muy profundo, considerándolos como haría una madre con sus hijos, se enemistaron conmigo. Mientras en el occidente, tan pronto como acepté la invitación de llegar a Londres, encontré gente que creía en la verdad de la gran Causa por la cual luché y en mi buena fe, no obstante el reporte de la Sociedad para la Investigación Psíquica y las sospechas e hipótesis descabelladas imperantes por todos lados.

Actuando bajo las órdenes del Maestro, empecé un nuevo movimiento en occidente siguiendo las líneas originales. Fundé la revista Lucifer y la Logia que lleva mi nombre. Al reconocer el espléndido trabajo que el Coronel Olcott y otros habían efectuado en Adyar para la realización del segundo de los tres objetivos de la Sociedad Teosófica: la promoción y el estudio de la literatura oriental, tomé la determinación de actualizar aquí los otros dos. Todos saben con cual éxito se alcanzó esto. Pedimos dos veces que el Coronel Olcott viniese y después me enteré que algunos querían que volviera a la India. Sin embargo, la invitación llegó demasiado tarde. Mi doctor no lo permitiría y si quiero permanecer fiel a mi promesa y juramento, no podría vivir en la Sede Central de la cual se han desterrado, virtualmente, a los Maestros y a Su espíritu. La presencia de Sus retratos no ayudará, Ellos son letra muerta. La verdad es que jamás podré volver a la India en ninguna otra capacidad que no sea como Su fiel emisaria. ¿Cuál razón existe para que viva en Adyar cuando, a menos que Ellos aparezcan en el Concilio personalmente (que por supuesto nunca lo harán ahora), es probable que no se acepte ninguna sugerencia impartida por mi a lo largo de líneas ocultas, se duda el hecho de mi relación con los Maestros, mientras algunos la niegan rotundamente y además no tengo ningún derecho a entrar en la sede central?

El hecho es que, en mi posición, las medidas a medias son peores que la nada. Las personas deben, o creerme por completo o descreer honestamente en mí. A nadie, a ningún Tsofo se le coacciona a creer, pero es peor que inútil que la gente me pida ayuda si no creen en mí. Aquí, en Europa y en América, existen muchos cuya devoción hacia la Teosofía jamás vaciló, contribuyendo entonces, a la extraordinaria divulgación de la Teosofía y de la Sociedad Teosófica en el occidente durante los últimos tres años. El motivo de esto es que la devoción de un número siempre creciente de miembros para la Causa y sus Guías me ahució, permitiéndome establecer una Sección Esotérica en la cual puedo enseñar algo de lo que aprendí a los que confían en mí, corroborando esta confianza trabajando de manera desinteresada en favor de la Teosofía y de la Sociedad Teosófica. Entonces, con respecto al futuro, es mi intención dedicar mi vida y energía a la Sección Esotérica, enseñando a aquellos quienes confían en mí. Es fútil emplear el poco tiempo que tengo para sincerarme frente a gente insegura sobre la existencia real de los Maestros sólo porque, el comprenderme erróneamente les induce a pensar que tienen el derecho de sospechar de mí.

A fin de obviar cualquier concepto erróneo quiero decir, de inmediato, que la única razón por la cual acepté la dirección exotérica de la vertiente europea, fue por rescatar a aquellos para los cuales la Teosofía es muy importante y trabajan para ella y la Sociedad Teosófica, de las rémoras interpuestas por las personas que, no sólo se desinteresan de la Teosofía según la presentaron los Maestros, sino que están obrando contra ambos, tratando de conminar y contrastar la influencia del buen trabajo efectuado, negando abiertamente la existencia de los Maestros, declarando una hostilidad encarnizada hacia mí y uniéndose a los enemigos más desesperados de la Sociedad Teosófica.

Vuelvo a repetir que las medidas a medias ya no son posibles. O he pregonado la verdad acerca de los Maestros como la conozco y he enseñado lo que Ellos me impartieron o he inventado ambos: los Mahātman y la Filosofía Esotérica. Entre los esoteristas existen algunos según los cuales, si la última hipótesis fuera verdadera, entonces yo misma debería ser un “Maestro”. Sin embargo, no existe alternativa a esta disyuntiva.

Por lo tanto, la única exigencia que la India puede impetrarme sería válida proporcionalmente a la actividad de los miembros de allá para la Teosofía y su lealtad hacia los Maestros. Vosotros, no deberíais necesitar mi presencia entre vuestros rangos como los hermanos americanos no la necesitan entre los suyos, para que se os convenza de la verdad acerca de la Teosofía. Una convicción que desaparece tan pronto como alguna personalidad particular se ausenta no es una verdadera convicción. Además, sabed que cualquier prueba y enseñanza ulteriores puedo darla sólo a la Sección Esotérica por la siguiente razón: sus miembros son los únicos sobre los cuales tengo el derecho de expulsarlos si muestran una explícita deslealtad a su promesa (no hacia mí, H.P.B., sino hacia su Ser Superior y el aspecto Mahátmico de los Maestros), un privilegio inejecutable con los miembros de la Sociedad Teosófica general, sin embargo es el único medio para cortar una rama podrida del tronco sano del Arbol, salvándolo entonces de la infección. Puedo interesarme sólo de aquellos que permanecen firmes y no vacilan frente a ninguna calumnia, escarnio, sospecha o crítica, no importando su fuente de procedencia.

Por lo tanto, que quede bien claro que el resto de mi vida lo voy a dedicar sólo a aquellos que creen en los Maestros y están dispuestos a trabajar para la Teosofía según Ellos la comprenden y para la Sociedad Teosófica siguiendo las líneas sobre las cuales los Maestros la establecieron originalmente.

Entonces, si mis hermanos hindúes, realmente desean con ahínco efectuar la regeneración de la India, retrotrayéndola a los días cuando los Maestros, en la edad de la gloria antigua de este país, vinieron libremente entre la población, guiándola e impartiéndole la enseñanza, deberán apartar todo miedo y hesitación y voltear una nueva página en la historia del Movimiento Teosófico. Ya sea que me encuentre en la India o no, que se reúnan intrépidamente alrededor del Presidente Fundador y de los pocos verdaderos Tsofos que siempre han permanecido leales y que desafíen a todos los detractores y revoltosos ambiciosos ya sea dentro o fuera de la Sociedad Teosófica.

 

H. P. Blavatsky

 


Notas:

  • Esta carta fue escrita por H.P.B. para ser leída en la convención anual de Adyar del año 1890, lo que finalmente no sucedió, pero el original permaneció en los Archivos de Adyar. Finalmente fue publicada en The Theosophist en enero del año 1922, es decir más de 30 años después de que fuera escrita. En los Collected Writings se puede encontrar en el Volumen XII, donde Boris de Zirkoff sierra su presentación con las siguientes palabras: “La Carta Abierta a continuación es uno de los ítems más importantes de “material fuente” disponible hoy para el uso del futuro historiador del Movimiento Teosófico y sus muchas vicisitudes. Esta merece un estudio profundo por parte de todos los estudiantes”.
  • La traducción aparece en el libro Misterios de los Estados Después de la Muerte y otros Escritos editado por The Theosophy Company y publicado en Mexico por Berbera Editores. La misma contiene pequeñas modificaciones para su presente publicación realizadas por los integrantes del grupo de traducción de nuestro Centro.