Aumentar Tamaño del texto
Disminuir Tamaño del texto

Un Ejemplo a Seguir

Editorial Agosto 2017

 


Pedimos disculpas a todos los estudiantes que siguen los Editoriales mensuales, por no haber podido hacerlo como es norma, pero asuntos internos de nuestra tarea en el Centro, viajes y re-acomodos, terminaron con esta demora. Aquí vamos con el cumplimiento del Editorial de este mes.

Es admirable como R. Crosbie, trata cada asunto relacionado a la Teosofía con una auténtica veracidad, va al nudo de cada asunto y desata con magistral Sabiduría cada uno de ellos. He aquí él trata sobre uno de los puntos que a muchos intriga como el hecho de no firmar cada escrito que hacemos los trabajadores Teosóficos y los hacemos de manera públicos. Pero, en estas filas de trabajadores, se suelen instalar personas que sienten una fuerte pasión para ostentar su personalidad, aman el reconocimiento público y su parafernalia lingüística, hacen que el estudiante se distraiga tratando de comprender ese palabrerío difícil, con el que esta clase de personas hace, para ostentar una aparente Sabiduría o elocuencia filosófica.

Muchos trabajadores firman y han firmado, muchos de ellos en el pasado como la misma H.P.B, con seudónimos, y otros, siguiendo las Normas de la no ostentación de la personalidad, no lo hacen. Esto es una prueba difícil para muchos, pero es una manera de entrenarse en la humildad, buscando que llegue el mensaje y no la sombra del mensajero que cubra o tape el mensaje que es el que lleva la esencia de la Sabiduría.

De este gran hombre, R. Crosbie, hemos aprendido en este Centro a ponernos en el lugar que corresponde, pues es el contenido de la enseñanza la que debe llegar intacta al estudiante y no la personificación del escritor a través de esa enseñanza. Al principio en este Centro, firmamos cada tarea tratando de que cada uno que escribía, se haga responsable de lo que escribe, pero, nos dimos cuenta que permanecer detrás de cada escrito, permite al estudiante tomar lo esencial y no afirmarse en quien escribe tomándolo como Guru o Maestro, dado que todos somos estudiante. Esto colabora con un entrenamiento en el cual cada individuo cumple con el Deber por el Deber mismo y no busca rédito alguno ni mucho menos recompensa por algo que de todas maneras no le corresponde ni es dueño dado que la Sabiduría es la heredad dejada por los Mahatmas y H.P.B., para toda la humanidad, entonces, ¿cual es el derecho que debemos pedir por difundirla? pues ninguno, dado que, el primer paso hacia esa Fraternidad Universal, que enseñan esos Mahatmas, comienza con el cumplimiento del Deber para con el hermano y no para favorecerse así mismo, y para evitar esto, es necesario tomar el camino de un “anonimato” que permita que el sol del Conocimiento no quede tapado por “el pequeño gigante yo humano”.

Por lo pronto, dejaremos que la palabra de este hermano, cobre vida con la lectura atenta de los estudiantes y así, aprendamos de lo innecesario que se convierte toda acción hacia la necesidad de interponerse ante el mensaje que orienta al ser humano que busca la Luz de esta Sabiduría contenida en la Teosofía, y no quedar estancado entre las egoístas redes de las cualidades del egoísmo humano, tanto propios como de otros, la Teosofía y su expansión entre la raza humana, depende en mucho, de que los factores humanos que quisieran condicionarla, la dejen fluir desde su propia esencia que tiene nacimiento en la misma libertad que conoce y nos propone el Alma, que hasta ahora se ha visto encadenada a esos oscuros intereses del egoísmo humano.

Precentado por el Centro


 

 

He leído tu nota y las cartas adjuntas. Se me hace raro que el señor B. haya llegado a tal conclusión de nosotros, según la cual: “somos un grupo de seres petulantes y condescendientes”; no somos “francos” al enviar cartas no firmadas o al escondemos de alguna forma. Me gustaría aclarar sus ideas acerca de este tema y otros; ya que son personas buenas; sólo les hace falta liberarse de algunos prejuicios para colocarse en esa relación benéfica. Las cartas indican a una persona con actitud prepotente una personalidad beligerante, mientras otro dice, de forma un poco ingenua, que estaba tan interesado en el tema en sí, que jamás pensó en investigar la historia de la L.U.T. y las personas a ella relacionadas; sin embargo este fue, exactamente, el efecto más deseable.

Es extraño, estos individuos no se percatan de que: si algunos seres humanos saben de la existencia del mensaje más importante para el mundo en siglos innumerables y llevan el hecho y el mensaje a su atención, dejando que se acepte o se rechace sin atraer atención hacia ellos mismos, implica que estos últimos no querían interponerse, para que el Mensaje se juzgara según sus méritos. Es evidente que B. y su amigo no se han dado cuenta de que la ascendencia de los individuos y sus pretensiones de conocimiento personal, contribuyeron a alejar la atención de las personas interesadas del Mensaje mismo. Tampoco parecen entender que el “anonimato” adoptado, era para beneficiar a los individuos como ellos y todos los demás que desean obtener ese mensaje de forma directa sin distracciones intermedias.

Es cierto que: como personas interesadas al Mensaje y a su propagación, no nos “escondemos”; ya que existimos y se nos puede encontrar; sin embargo, como “personas” inteligentes, de carácter y dispuestas al sacrificio personal, deseamos, por encima de todo, colocar el Mensaje de los Maestros en las manos de quienes quieren aprender y saber, sin atraer la atención a nosotros mismos o sin buscar una notoriedad que distrae. Esto se ha llevado a cabo, durante muchos años, gastando un tremendo lapso de tiempo, dinero y esfuerzo; ya que en nuestro caso ha sido un dar constante y confiable sin pedir nada a cambio. Tampoco se puede decir que buscamos reconocimiento o fama; ya que no se presenta algún nombre al cual adherir la fama.

¿Cómo suponen que la Enseñanza de la Teosofía pura y simple, tal como la divulgaron los Maestros de Teosofía, ha sido llevada adelante intacta? Las personas que los incautos han aceptado como verdaderos exponentes Teosóficos, han diseminado, por todos lados, calles sin salida: las enseñanzas originales han sido obscurecidas y una marea de especulaciones se presenta como Teosofía a detrimento de la misma y de quienes quieren aprender y entender. ¿De qué otra manera se podría remediar esta condición, excepto por medio de algunos que conocen la verdad, los maestros, las justas líneas y tienen una experiencia suficiente en el Movimiento para evitar los escollos que escindieron la sociedad original en fragmentos?

El curso y el plan de la L.U.T. se instituyeron para evitar, del todo, las personalidades; haciendo el esfuerzo dependiente de un grupo de estudiantes que no quiere ser reconocido, colocando las Enseñanzas directamente en las manos de quienes quieran saber, para que las estudien y apliquen; de aquí deriva el “anonimato”.

Otro crítico una vez dijo que la L.U.T. “se escondía tras de le Teosofía”. Se le replicó que: “esto es mucho mejor que ponerse delante de ella, escondiéndola”. La L.U.T. no se “esconde” tras de nada, eleva simplemente la Teosofía para que todos la vean claramente y sin obstáculos. Ya sean personas o un número de “palos” que mantienen la Teosofía a plena vista, esto no importa. En ambos casos se puede decir, mostrando un poco de justicia, que la Teosofía los escondía a la vista. Pero como bien sabes, este grupo no se queja ni piensa hacerlo. El señor B. no parece distinguir entre comunicaciones anónimas de los enemigos o de quienes aparentan ser amigos, los cuales, como él justamente observa, son cobardes y una presentación impersonal de Teosofía, la cual no pone a las personas bajo la atención pública. Todo esto se hace para el beneficio prístino de quienes buscan conocer Teosofía. El punto es que nuestro interés es para la Teosofía y, mientras presentamos sus principios, la defendemos contra cualquier ataque.

Bueno, con toda la bondad del corazón, haremos lo mejor posible para quienquiera que desee aprender. A pesar de lo mucho que quisiéramos nada podemos hacer para quienes esperan principios y métodos conformes a sus ideas preconcebidas personales. Sin embargo, hay siempre la esperanza que un poco de Teosofía pueda funcionar como levadura, disipando o expulsando los prejuicios existentes y, para que esto se lleve a cabo, se debe dejar pasar algún tiempo. La Teosofía es para los que la quieren; no se puede dar a ningún otro.

[Robert Crosbie]

 


Notas:

  • Esta carta aparece en el libro El Filosofó Amigo, como la Carta Veinticuatro de la sección Vivir la Vida. Este libro fue publicado en castellano por The Theosophy Company, en el año 2016, y puede ser adquirido en su página http://www.theosophycompany.org/.