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Diálogos Teosóficos - Segunda Parte

 

Interlocutor: H.P. Blabastky, hace referencia en uno de sus escritos, a la necesidad de poseer “un intelecto despierto” ¿es un impedimento el no poseerlo para avanzar en los estudios de Teosofía?

Estudiante: Creo que esta pregunta puede tener más de una respuesta, pero comenzaremos diciendo lo siguiente; la gran mayoría de las personas utilizan esta capacidad para fines pocos altruistas generalmente, lo cual hace que ese intelecto comience a oscurecer y a desviarse hacia una gran variedad de actividades, todas, profundamente inclinadas a intereses materiales. Pero cuando el intelecto es inducido a asuntos que tengan que ver con el bienestar espiritual de la Humanidad, su actividad se va refinando a medida que ese altruismo lo eleva buscando soluciones que permitan la erradicación de todo lo que causa dolor y miseria por conductas erradas. Un intelecto que despierta, comienza a sentir dentro de sí, esa universal acción benefactora en la medida que esa gran responsabilidad le impulsa a ser un servidor para el bien común y, en la medida que crece, la Luz de un intelecto mayor, va inundando los profundos rincones de una mente que ha estado dormida en el regazo de las pasajeras ilusiones.

Por lo tanto, somos nosotros los que formamos ese impedimento al no enfocar nuestra mente y corazón a labores más altruistas; un intelecto sólo inteligente, no suele ser suficiente, pero un intelecto intuitivo puede ser la llave que abra las puertas de una libertad casi insospechada.

Interlocutor: Pero eso ¿no tiene que ver con la inteligencia?

Estudiante: Tal vez, intelecto e inteligencia van necesariamente de la mano en el campo de la evolución, por lo menos en la humana, por ello es tan necesaria la estimulación de estos dos factores del desarrollo humano a edades tempranas, por personas experimentadas. Pero el intelecto que más ha desarrollado la Humanidad no es al que se refiere H.P.B., nuestro intelecto está más íntimamente aspectado con los instintos, los instintos a la satisfacción y al placer, todo está aspectado con el mundo material en el que vivimos, la ciencia, la tecnología, avanzan solo con ese propósito, el placer de esos instintos a través de los sentidos; conjuntamente una gran inteligencia para lograr estos objetivos se desarrolla con el intelecto y nos va haciendo cada vez más dependientes del mundo material; terminamos siendo esclavos del desarrollo de ese intelecto-inteligencia-ciencia.

Interlocutor: ¿Pero no es necesaria la inteligencia e intelecto para evolucionar?

Estudiante: La inteligencia es elevadamente importante cuando se reviste de Sabiduría, sin este atributo logrado por la experiencia interior, la inteligencia no deja de ser tan solo instintiva y que a la vez desarrolla un intelecto más instintivo aún y estos dos factores pueden ser sumamente refinados como lo demuestran los sofisticados logros de la ciencia física, pero, no hacen trascender al Hombre interno y aquí vamos a lo que H.P.B. posiblemente se haya referido, que es al intelecto superior. Son dos los intelectos que el ser humano en evolución desarrolla, uno lo relaciona con el mundo material y el otro es el Intelecto Espiritual siendo este el más importante porque está íntimamente ligado a la mente superior, mientras que el primero está ligado a la mente inferior y a todos los aspectos instintivos.

“Un intelecto despierto” tal como reza en “Los Escalones de Oro” de H.P.B., es la cualidad más importante a desarrollar una vez que “nos damos cuenta” de esa necesidad lógica, si queremos percibir la naturaleza espiritual que ha permanecido silenciosa e imposibilitada de emerger a consecuencia del poder que han ejercido, por edades, los instintos y ese intelecto desarrollado en la materia. Para despertar ese intelecto superior es necesaria “una vida limpia” y “una percepción espiritual sin velos”, lo que implicaría una vida correcta por una Conducta correcta y ver las cosas tal cual son, con el claro discernimiento de su impermanencia, el intelecto superior percibe la esencia interna de las pasajeras formas, va tomando contacto con esa realidad superior que la visión y los conceptos físicos están imposibilitados de ver, porque circunscriben todo al mundo material, en el cual el engaño, producto de la ignorancia, somete a la personalidad.

Interlocutor: Entonces, ¿“La Doctrina Secreta”, obra cumbre de la literatura Teosófica escrita por H.P.B., puede ser profundamente y mejor interpretada a la luz de un intelecto más elevado?

Estudiante: Sin duda alguna que debe ser así, y es como Ud. dice, “más elevado” y no más inteligente, ya que la inteligencia por sí misma no es Sabiduría, pero también me refiero a esa elevada inteligencia superior que está implícita en ese intelecto.

Interlocutor: ¿Hay estudiantes de Teosofía expertos en el estudio e interpretación de “La Doctrina Secreta”?

Estudiante: Ciertamente se ha dicho de algunos estudiantes que se han auto-intitulado de “expertos” en “La Doctrina Secreta”, a esto debo decir como estudiante que no se ha conocido aún un verdadero experto en todo el conocimiento que posee esta extraordinaria obra, y creo que aun H.P.B. recibió mucho conocimiento de parte de sus Maestros cuando escribió esta obra, sin conocer en su totalidad mucho de lo que le fue dictado; lo que implicaría para ser un “experto” un conocimiento tan basto que superaría quizás a la misma H.P.B., y si Ud. investiga cómo fue escrita esta obra verá que es una verdadera imposibilidad ser un verdadero “experto” en “La Doctrina Secreta”.

Interlocutor: ¿es entonces importante tener esa capacidad intelectual llamada “intelecto superior” para comprender lo escrito por H.P.B. en “La Doctrina Secreta”?

Estudiante: Por supuesto que quien posea ese tipo de intelecto comprenderá mejor lo que H.P.B. expuso en “La Doctrina Secreta”, pero H.P.B. y sus instructores dejaron todo lo escrito sobre la Sabiduría Arcaica para toda la humanidad, de manera que cada intelecto e inteligencia humana pueda entender y comprender según sus capacidades, nunca fue elitista la intención de ellos, lo cual crearía una situación separatista entre los estudiantes, y eso está lejos de hacerse por seres que fomentan la Fraterna unión entre la Hermandad de la Humanidad. W.Q. Judge en su “El Océano de la Teosofía” nos da un ejemplo hermoso sobre las capacidades de entender la Teosofía, comparándola a un Océano en el cual, cada uno penetra hasta donde sus habilidades se lo permitan, unos a la orilla, otros nadando a cierta profundidad y otros buceando en lo insondable de ese Océano de Sabiduría.

Interlocutor: ¿Hay algo más que se pueda decir sobre el intelecto ya sea el correspondiente al llamado “inferior” o al “superior”?

Estudiante: Sí que hay mucho más para decir, pero, creo que hay más que se debería investigar, pues existe una correlación que se podría describir de la siguiente manera; intelecto instintivo, inteligencia instintiva, intelecto superior, inteligencia superior, evolución del instinto hasta llegar a ser intuición, cualidades y herramientas de la mente, todo = Sabiduría.

Interlocutor: ¿Será acaso que algún estudiante confunda su inteligencia e intelecto físico con el más elevado, o sea el espiritual?

Estudiante: Es muy probable que sea así, y cuando esto ocurre se puede observar en el estudiante esa capacidad intelectual que deslumbra por sus deducciones y comparaciones, cuando no, por su habilidad imaginativa y pretenciosa de llenar con explicaciones los “huecos” dejados a propósito por quienes han escrito semejante Sabiduría, mas, lejos está el intelecto del estudiante deslumbrado por su propia vanidad de llegar a las alturas de ese intelecto al que se refieren nuestros grandes antecesores, pagados de sí mismos, estos estudiantes, confunden la gordura de la Sabiduría con la hinchazón del vanidoso intelecto inferior.

Interlocutor: ¿Entonces es muy posible caer en el error, confundido el estudiante por ese intelecto aspectado con el mundo material?

Estudiante: Siempre han sucedido casos como estos y aún ocurren, y quizás seguirán sucediendo mientras la ignorancia no sea desterrada por esa sabia voluntad de cambiar, por el bien universal. Muchos han caído víctimas de ese intelecto que ha potenciado el orgullo del gigantesco pigmeo de nuestro yo inferior. Es fácil reconocer al impostor de cualidades tan elevadas, discútale algo que él afirme y no se hará esperar su violenta reacción, la humildad no estará seguramente entre las cualidades de su intelecto, circunscripto al plano material, siendo siempre lo opuesto de quien tiene ese intelecto superior. Hay una notable diferencia del que posee ese brillante intelecto y Sabiduría espiritual, la serena mansedumbre de quien lo atesora se hará notar, siempre enseñará con el más claro ejemplo, para que podamos aprender de sus Sagrados Conocimientos, su nota tónica será siempre la armonía, la comprensión, la compasión y la tolerancia por nuestra ignorancia, jamás una ironía herirá nuestra sensibilidad por no saber, ni humillará con sus palabras a ningún hermano, ni calificará con epítetos al que vea y sepa de sus limitaciones.

Interlocutor: ¿Entonces el investigador debe saber antes de cualquier intento de cambio sobre estas cualidades llamadas intelecto superior e inferior para evitar confundirse en la medida que vaya adelantando en su propio sendero?

Estudiante: Personalmente veo necesario saberlo, es por eso que en los Centros se enseña de la importancia que tiene el estudiar por lo menos por uno o dos años, todo lo referente a la Conducta superior, si es que Ud. realmente pretende producir un cambio genuino en su personalidad, o por lo menos dejar impreso en sus Skandhas (tendencias) ese intento para que, con la anuencia de Karma, pueda Ud. proseguir con ese intento en otra existencia.

Interlocutor: El estudiante, ¿por dónde debería comenzar esa investigación que Ud. sugiere sobre esa Conducta Superior?

(En la semana del 29 de julio del 2013 se publicará la continuación de este trabajo)

Por Manuel Fernández

Julio del 2013