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Acerca del Movimiento Teosófico y su Fundadora, H. P. Blavatsky

Editorial Febrero 2016

 


Esta carta de W. Q. Judge contiene información que todo estudiante de Teosofía, tiene hoy, el derecho de conocer. Tal como él explica, la fundadora de dicho Movimiento, junto al Coronel Olcott y él mismo, no fue suficientemente comprendida en su tiempo; ella, fue la cara visible y más importante del Movimiento en esa época y solo se supo que detrás de ella estaban hombres de una Sabiduría inmensa, heredada desde tiempos inmemoriales, porque ella reveló su relación con ellos y la mismísima Logia que componen estos Maestros del Saber. Ellos, son los custodios y Servidores de la Humanidad, en cuanto a términos de Evolución se trata, y a esa altura del Ciclo Evolutivo, era necesario impulsar a la Humanidad, hacia un nuevo proceso, que tendería a detener la superstición y la ignorancia que estaban haciendo estragos éticos y morales en el hombre, confundiendo su percepción Espiritual. Por ese motivo tan importante, es enviada al mundo, donde la ingratitud y el escarnio terminaron minando sus fuerzas y también su vida, pero aun así, alcanzó a terminar su encumbrada obra, La Doctrina Secreta, más otros libros y escritos que asombran por el contenido de una Sabiduría imposible de igualar.

Pero, aun dentro del mismo Movimiento Teosófico, la duda y el escepticismo, desmoronó la fidelidad hacia la tarea de esta extraordinaria personalidad, llamada H.P. Blavatsky. Muchos de los hombres y mujeres, que componían el Movimiento, olvidaron por completo quien los había iniciado en esa Sabiduría Arcaica y pisotearon, con esa actitud su Promesa y difamaron a quien no comprendieron. Muy pocos han logrado alcanzar la fidelidad a esa Promesa, la cual debería cumplirse, y los pocos y valerosos, son los que han permitido que la Sabiduría que contiene la Teosofía, llegue a nuestros días, no sin antes haber sufrido, por el abuso y el amor al poder oscuro del egoísmo, que en muchos, aún hoy prevalece.

Tanto el esfuerzo de esos Maestros, como el titánico esfuerzo de H.P.B. y el mismo W. Q. Judge, no deberían ser en vano. El Sr. S. Olcott, tuvo su parte importantísima, con el impulso que generó en el Buddhismo, y como un excelente administrador del Movimiento Teosófico generado en Oriente, luego de haber sido iniciado en Occidente; trabajador incansable, dio tantas conferencias como sus fuerzas se lo permitieron, pero, también fue afectado por las dudas.

Toda esta tarea, no ha terminado aún, queda un largo trecho, al cual no le vemos final en el horizonte de la Evolución, porque Occidente todavía debe cumplir su parte, porque la Sabiduría de Oriente ya cumplió la suya. Estas dos mitades, deben unirse en estrecho vínculo, para completar una parte del Plan que la misma fuerza de la Evolución demanda. Es de preguntarse, si los actuales componentes del Movimiento Teosófico estaremos dispuestos a continuar con la verdadera tarea a la cual nos hemos comprometido al ingresar a este Movimiento, ¿seremos capaces de dar cumplimiento con sus tres Objetivos Originales?

Esto implica entonces, la unión de todas las distintas fracciones del Movimiento Teosófico Mundial, para aunar esfuerzos que puedan difundir más los elevados propósitos de la Teosofía para el hombre actual, para que pueda generar un futuro más Fraternal, sin violencias, para el hombre futuro. Cada fracción aunque conserve su autonomía, y pueda funcionar como una Sociedad, una Logia, un grupo o un Centro, deberían mantener Fraternas actividades que los unan y sirvan de ejemplo, para esa humanidad que aún no conoce nuestras Doctrinas, pero sí, nos observa; pues si este sentido de separatividad persiste, el primero de los tres Objetivos, que es el más importante, seguirá siendo arrastrado lastimosamente en el fango de la indiferencia, y cada fracción, mirándose entre sí, hostilmente, debilitará cada vez más, este importante primer objetivo.

Pocos, sino nadie, termina su vida viendo el verdadero fruto de su trabajo, H.P.B. y W. Q. Judge, no lo pudieron ver, pero mientras en la Tierra exista un solo Hombre capaz de cumplir con el primer Objetivo dejado por ellos, y difunda el conocimiento que permita a la Humanidad emerger de tanto dolor y miserias, la tarea de estos primeros fieles trabajadores y quienes les enviaron, no será en vano, porque dando cumplimiento a esa primera y necesaria base Moral, contaremos con verdaderos Teósofos, fruto de esa tarea, que si bien implicó un gran sacrificio, habrá valido la pena, tamaño esfuerzo.

Presentado por El Centro


 

 

 

Les envío la presente, guárdenla para usarla después cuando se los indique. Luego le pondré un encabezado.

El Movimiento Teosófico comenzó como un trabajo de la Hermandad de la cual H.P.B. es un miembro, y en la cual el gran Iniciado, que fue llamado por ella Maestro, es uno de los Jefes.

Se puso en marcha entre personas occidentales por personas occidentales, siendo los dos agentes principales H.P.B., una rusa, y H. S. Olcott, un norteamericano. El lugar donde se inició también pertenece a Occidente, la ciudad de Nueva York.

Pero a pesar de que la Hermandad así la ha comenzado, ella debe, como Sociedad, mantenerse con una plataforma libre, mientras que al mismo tiempo sus miembros son individualmente libres de tomar y mantener cualquiera de las creencias que ellos encuentren aprobadas por la consciencia, siempre que esas creencias no militen en contra de la Hermandad Universal. Por lo tanto ellos están en perfecta libertad de creer en la Logia de esa Hermandad y en sus mensajeros, y también en aceptar sus doctrinas en cuanto al hombre, su naturaleza, poderes y destino como son dadas por los mensajeros, en nombre de la Logia.

Es significativo el hecho de que el Movimiento Teosófico fue así, como dije, iniciado en el mundo occidental, en el país donde se está llevando a cabo la preparación para la nueva raza raíz y donde esa nueva raíz está por aparecer. Esto no es para darle preferencia a ninguna raza o país sobre otra, o para disminuir alguna raza o país, sino que fue y está de acuerdo con la ley de ciclos, la cual es una parte de la evolución. Ante los ojos de esta gran Ley, ningún país esta primero o último, es nuevo o viejo, superior o inferior, sino que cada uno a su debido momento es apropiado para cualquier trabajo que debe realizarse. Cada país está ligado con todos los otros y debe asistirlos.

Este Movimiento tiene, entre otros, un objetivo que debería de tenerse presente. Este es la unión del Occidente con el Oriente, el resurgimiento en el Oriente de esas grandezas que una vez fueron suyas, el desarrollo en el Occidente de aquel Ocultismo que es apropiado para él, para así poder, en su momento, extender su mano en ayuda a aquellos de sangre más antigua que puedan haberse mantenido en una idea fija, o degradado en su espiritualidad.

Por muchos siglos se ha trabajado hacia esta unión y se han enviado trabajadores a Occidente para sentar las bases. Pero no fue hasta 1875 que se pudo realizar un gran esfuerzo público, y entonces la Sociedad Teosófica vino a la existencia porque el tiempo estaba maduro y los trabajadores listos.

Las organizaciones, al igual que los hombres, pueden caer en la rutina o en actuar a través de surcos mentales y psíquicos, que una vez establecidos son difíciles de obliterar. Para prevenir estas rutinas o surcos en el Movimiento Teosófico, sus guardianes proporcionaron aquellas sacudidas necesarias que deben interponerse de vez en cuando, con el fin de conducir a la solidaridad, para darle solidez como la que el roble obtiene del embate de la tempestad, con la intención de que todo surco mental, de acción o de pensamiento, pueda ser rellenado.

No es la intención de la Hermandad que aquellos miembros del Movimiento Teosófico que han, por derecho propio, adoptado la creencia en los mensajeros y el mensaje deban convertirse en peregrinos hacia la India. No fue el trabajo ni la intención de H.P.B. el promover este pensamiento. Ni es el deseo de la Logia el tener miembros que crean que los métodos orientales tienen que ser seguidos, los hábitos orientales adoptados o que el oriente actual realizó el modelo o la meta. El Occidente tiene su propio trabajo y deber, su propia vida y desenvolvimiento. Estos son los que debe realizar, a los que debe aspirar y seguir, y no tratar de recorrer otros campos donde el deber de otros hombres tienen que ser cumplidos. Si la tarea de elevar la espiritualidad de la India, ahora degradada y casi asfixiada, fuera fácil, y si así fácilmente elevada pudiera brillar en e iluminar todo el mundo occidental, entonces, verdaderamente, sería una pérdida de tiempo comenzar en Occidente, cuando existe un modo más cercano y rápido en el viejo mundo. Pero de hecho es más difícil grabar en los corazones y mentes de personas que, debido al gran lapso de tiempo en un dogmatismo metafísico fijo, han construido en los planos psíquicos y psico-mentales un duro armazón impenetrable a su alrededor, que lo que es hacerlo en los occidentales, quienes a pesar de consumir carne, aun así no tienen opiniones fijas profundamente establecidas en un cimiento de misticismo y apoyadas en un orgullo heredado del pasado.

La nueva era del Ocultismo Occidental comenzó definitivamente en 1875 con el esfuerzo de aquella noble mujer que abandonó su cuerpo no hace mucho tiempo. Esto no quiere decir que el Ocultismo Occidental tiene que ser algo completamente diferente y opuesto a lo que muchos conocen, o creen conocer, como Ocultismo Oriental. Él tiene que ser el lado Occidental del gran todo único del cual el verdadero ocultismo Oriental es la otra mitad. Como misión, confiada en gran medida a las manos de la Sociedad Teosófica, él tiene que suministrarle a Occidente aquello que no podrá nunca obtener de Oriente; tiene que impulsar hacia delante y elevar alto en el sendero circular de evolución que ahora se curva hacia Occidente, la luz que ilumina a cada hombre que viene al mundo: la luz del verdadero Ser, que es el único verdadero Maestro para cada ser humano; todos los otros Maestros no son sino servidores de aquel Único verdadero; en el que todas las Logias reales tienen su unión.

La aflicción es reservada —no por los Maestros, sino por las leyes de la Naturaleza— para los que, habiendo empezado en el sendero con la ayuda de H.P.B., tratarán en cualquier sentido de empequeñecerla a ella o a su trabajo, no comprendida todavía y por muchos malinterpretada. Esto no quiere decir que una mera persona tiene que ser servilmente seguida. Pero menospreciarla, denigrarla, imaginar explicaciones vanas para eliminar lo que no les agrada de lo que ella dijo, es violar el ideal, es escupir en la cara de la maestra a través de la cual vino el conocimiento y la oportunidad, ensuciar el río que les trajo el agua dulce. Ella fue y es uno de esos servidores de la Logia universal, enviada al Occidente para asumir el trabajo, sabiendo bien el dolor y el desprecio, y los insultos hacia el alma misma —el peor de todos los insultos— que ciertamente sufriría desde el principio. “Aquellos que no pueden entenderla, harían bien en no tratar de explicarla; aquellos que no se encuentren suficientemente fuertes para la tarea que ella claramente delineó desde el principio, harían bien en no intentarlo”. Ella sabía, y se les ha sido dicho antes, que los elevados y sabios servidores de la Logia han permanecido en Occidente desde hace muchos siglos con el objetivo de ayudarlo en su misión y destino. Los miembros del Movimiento Teosófico harían bien en continuar este trabajo sin desviaciones, sin agitación, sin irse a los extremos, sin imaginar que la Verdad es una cuestión de longitud o latitud: la verdad de la vida del alma no se encuentra en ningún cuadrante particular de la brújula, ella está en todos lados, alrededor del circulo completo; y aquellos que la buscan en un cuadrante no la encontraran.

 W. Q. Judge

 

 


Notas:

  • El original de esta carta tiene escrito en lápiz rojo “incompleta” en letra del Sr. Judge. De hecho, a la misma le faltaban las últimas tres palabras y él mismo comenta que acudió a un llamado cuando se encontraba terminando de escribirla y al regresar olvidó agregarlas dado el apuro que sintió por enviarla. Luego el poseedor de la carta fue autorizado por el Sr. Judge a colocarlas en la misma.
  • Esta carta forma parte del libro Letters That Have Helped Me, carta 3, book II, cáp. letters. Existe al menos una edición en castellano titulada Cartas Que Me Han Ayudado publicada por The Theosophy Company, 1998 que puede ser adquirida Aquí.
  • Esta carta fue traducida por los integrantes del Centro de Estudios de la Teosofía Original en Argentina.