Aumentar Tamaño del texto
Disminuir Tamaño del texto

¿Podemos hablar sobre Dios?

Editorial Julio 2016

 

Cada vez que pretendemos tratar sobre la creencia o la fe en Dios, entramos inesperadamente en un conflicto, ¿cómo hablar sobre un tema tan delicado y a la vez no entrar en opuestos con las distintas creencias, o fe religiosa de distintas culturas?

El ser humano parece necesitar un punto de apoyo necesario e inevitable para poder vivir o encontrar un motivo a su existencia y a todo el fenómeno de la creación. Fe, creencia y el asombro de todo lo que se ve creado forman un compacto para darle a cada cultura humana, normas Morales que evitan actos que descarríen a las comunidades o pueblos. Aquí, entonces entran en juego una considerable cantidad de hábiles maniobras para controlar a través de esa fe o esa creencia, pues los mandatos, de Dios aparecen como la fuerza que puede destruir, a quienes tengan la osadía de desobedecerlos. Hombres que se atribuyen contacto espiritual con Dios, o grupos de hombres inspirados por Él, han confeccionado esas leyes que son la columna vertebral que dio cuerpo a un religiones que influyeron sobre reyes y sus súbditos. Los hombres de ciencia, poco o nada tienden a creer sobre la fe o la creencia de cualquier religión, ellos ven un Universo-Laboratorio, donde la combinación de átomos, siguiendo ciertos patrones aún desconocidos, pero si presuntos, terminan originando una variedad de formas y especies que en sus procesos se van adaptando y evolucionando hacia mejores y más perfectas formas donde se expresa la vida de infinidad de criaturas, desde las micro-orgánicas hasta las formas más complejas y en tamaño.

El hombre de ciencia, recorre el Universo, hasta donde puede, actualmente con su tecnología que le permite ver que la creación no tiene rincones ni líneas que demarquen un fin o límites, el Universo al parecer no los tiene. Muchos de estos hombres de ciencia suelen preguntarse dónde está el hogar o el cielo-paraíso de Dios, con el cual no se han encontrado aún. ¿Será que está tan lejos que por eso los hijos de esta tierra, al sentir su ausencia han dejado de respetar los mandamientos Morales y han incurrido en tantas barbaridades que avergüenzan a toda la raza humana?

En la medida que la ciencia avanza, los misterios de la creación avanzan también, no hay Big-Bang, que pueda explicar científicamente cómo surgió el Universo, en el cual existe un complejo orden en la creación, cada vehículo de vida, aún por sencillo que sea, nos demuestra que ha tenido que pasar millones de años para que estructuras moleculares puedan dar paso a un tipo de vida determinada en este planeta. La creación desde que se presume que comenzó, aún no ha terminado, el Universo se sigue creando a sí mismo continuamente y recreando donde un ciclo de existencia ha culminado para dar lugar a otro más perfeccionado y aún más complejo. Las grandes civilizaciones del pasado, tenían una gama de jerarquías de Dioses que sus pueblos adoraban pero detrás de esas creencias que controlaban la conducta de esas culturas, siempre existió un grupo de hombres con el conocimiento de lo que significaba en realidad cada una de esas Divinidades, ellos sabían que esos Dioses estaban investidos de una capa exotérica y a la vez supersticiosa para sus pueblos y que en realidad cada divinidad contenía ocultamente el secreto Esotérico de ser una de las grandes fuerzas creadoras de la gran Ley. La fuerza Una, se subdivide, porque contiene en su simiente el Plan Universal que se ha de manifestar por esa secuencia, en consecuencias septenarias.

La mayoría de esas culturas han desaparecido y los Sabios que conocían esos secretos, mantuvieron a buen recaudo esa Sabiduría. Pero, el intento religioso de las culturas que fueron emergiendo, comenzaron a cimentar nuevas ideas religiosas y culturales que muchas de ellas aún existen pero que han cubierto el simbolismo Arcaico, bajo una espesa capa de creencias supersticiosas y por demás dogmáticas.

Tras esos densos velos, se ha perdido la presencia de Dios y sus reales Leyes, el hombre actual, deambula en busca de Dios, entre creencias y fe ciega, cuando no, intenta encontrar a Dios entre pueriles metafísicas que son más un engaño que ciencia. Sería bueno que los seguidores de Jesús-Cristo, hicieran más prácticas de sus enseñanzas, y dejaran de agitar amenazantes su Biblia, acusando al mundo de sus pecados, pero evitando resolver los propios.

Ningún individuo puede dar lo que no posee”, estas palabras de un Maestro Trans-himalayico, sentencian a la hipocresía humana. Si nos hayamos capaces de hablar y difundir la palabra de Dios, es necesario, seguir sus leyes morales incondicionalmente, ser uno con ellas, que esa fuerza moral anide sabiamente en cada ser, para poder expresarla a través de nobles acciones, palabras, humildad y servicio, en ese hombre o mujer es posible que se exprese Dios.

Pero si los finos perfumes, vestimenta cara, y opulencia material, y bajo atronadores gritos y música estridente, se proclama la palabra de Dios, seguramente, estamos frente a una decadencia espiritual, donde jamás Dios podría hacerse presente.

Se han llenado todas las culturas religiosas, de pedigüeños y mendigos, todos piden a Dios, las más triviales cosas para vivir una vida cómoda y sin mayores esfuerzos. Si Dios concediera a todos los que le piden ganar una lotería, no alcanzaría el dinero del mundo para satisfacer semejante “milagro.

El soldado que va a esas incomprensibles guerras, pide a Dios que le evite la muerte y se entrega de todo corazón en ese pedido, pero su supuesto enemigo, en esos momentos está haciendo lo mismo. No existe más ausencia de la presencia de Dios, que en los campo de guerras, es en esos campos desatinados y crueles, donde se violan todos sus mandamientos Divinos y principalmente el más importante de ellosNo Matarás”; en las guerras hay ausencia total de Dios. En la única batalla en la que esa Fuerza Divina está presente, es en la que el hombre enfrenta su propia naturaleza oscura, para abrirse paso hasta llegar a Dios, esta es la única batalla permitida en el Universo y dentro de las Leyes Divinas, y está presente esa Fuerza, para impedir que el hombre ceda por debilidad, es por esa Fuerza, que su Voluntad Espiritual, le lleva a la Gloria inconmensurable de unirse con su mayor Anhelo Divino.

Ninguna bendición que se haga a cualquier arma, desde el cuchillo, a la bala o al cañón, será tenida en cuenta por Dios, si eso ocurriera, él mismo estaría violando su propia Ley del “No Matarás”.

Jamás ha existido un solo Dios de la guerra, su simbolismo Arcaico se refería siempre a la Ley de cambios, eran los Dioses que destruían todo lo que llegaba a su fin, para rehacer lo que se desintegraba creando nuevas posibilidades, para la vida, lo viejo, era resarcido con nuevas fuerzas, para contener las nuevas circunstancias de vidas en evolución, en su siempre giro de espiral ascendente, pero eso no es guerra, es Ley de Ciclos, y la Ciencia puede corroborar lo aquí dicho, cuando observando el firmamento, pueden ver que nuevos mundos se recrean en donde otros han desaparecido, y que nosotros mismos, o sea nuestros cuerpos, contienen en su constitución física, el polvo de estrellas de un remoto pasado, y eso ocurre, porque en la economía de la Naturaleza, todo se recicla y se vuelve a incorporar a la cadena de evolución.

El asombro, llegó a toda la humanidad actual, cuando los grandes telescopios, que circunvalan el planeta, mostraron un Universo en pleno desarrollo con nubes de polvo cósmico de distintos fulgores y dentro de ellas infinita cantidad de estrellas, el gran Atanor Universal, llevando a cabo su Alquimia dando lugar a la vida que se desarrollará en ese inconmensurable espacio. La Alquimia de la creación, en los calderos Cósmicos, dándole forma a esos nuevos hogares donde la Vida espiritual, encontrará vehículos para expresarse tras incontables ciclos.

Y detrás de toda esta fantástica creación, ¿dónde está Dios? Los Profetas y sacerdotes de cualquier religión o creencia, dirá algo al respecto, cada uno dará su versión según sus libros sagrados o su tradición, muchos sinceramente convencidos por su fe o creencia. Pero, siempre estará presente la imposibilidad de demostrarlo, o haciendo que su Dios, se haga presente. Pero, de una cosa si podemos tener certeza, nadie le ha visto, nadie puede mostrarlo. La humanidad toda, al parecer, está imposibilitada de hacer creíble y comprobable la experiencia de haber visto a Dios, todos, podemos especular que existe, pero no deja de ser una especulación, para muchos, el estar escrito en un libro donde se pretende que es la palabra de Dios, es suficiente, lo cual crea una fe ciega, porque ni lo ha experimentado ni lo ha visto jamás, por lo cual, se aferra al libro, como una comprobación de esa existencia.

Da la impresión que Dios es algo virtual, nada más, y una gran ilusión humana y a la vez una necesidad, para evitar el miedo que le produce la creencia en la muerte eterna y sus infiernos, esos factores desconocidos aterran y si hay sentimientos de culpa, peor, entonces la fe y la creencia en Dios viene bien para aliviar el pecado.

Después de estar observando la creación, toda hacia afuera, e imaginarnos a Dios en sus cielos, eligiendo a buenos y desechando a los “malos”, después de tener la infantil idea que Dios nos hará resucitar en el mismo cuerpo que hemos vivido, lo cual suena aterrador, y después de llenar de atributos incontables a un Dios que ha creado infiernos para sus propios hijos, Dios, ¿dónde está?

Muchos hombres, Hijos de la Ley, dieron esa respuesta que la sordera y ceguera humana no ha escuchado y no ha visto el Sendero que puede vincularlo con ese intimo Dios. Según la experimentada Sabiduría Arcaica, Dios no tiene nombre, no se lo puede encerrar en un nombre, como Dios. “Eso”, que mal llamamos Dios, está más allá de forma alguna y de nombre, “Eso”, es más palpable en sus Leyes, siguiendo sus Leyes, es que llegamos a “Eso”. Si bien lo que podemos observar de “Eso” en la Naturaleza, física, es sólo una parte, su totalidad está en esa Unidad, donde es posible integrarla si seguimos sus verdaderos mandamientos que son el bien llamado “Sendero de perfección”. Para lo cual es de vital importancia, conocernos, saber qué somos, desde lo físico, hasta el septenario que forma la unidad transitoria en cada encarnación. Para llegar a esa Unidad Divina, se debe preparar el valiente intentador, con la suma de Conocimiento Sagrado, que Hombres extraordinarios y dedicados han enseñado por Compasión y han desplegado durante muchas épocas su acción benefactora y filantrópica en esta Humanidad, ellos han poseído y poseen Las Llaves del Conocimiento, heredadas desde los albores de la Humanidad. Esas Claves de ese Sendero, instruyen al hombre que ha decidido Servir a la Ley, en ese Supremo Conocimiento, el cual nada tiene que ver con llegar a algún lugar, sino que ante él se va develando su propio Sendero que está dentro de él mismo, y por cuyo perfeccionamiento puede alcanzar su YO Divino, el Verdadero y Universal “Sin Nombre”. Muchos buscan fuera de sí mismo ese Sendero, sin darse cuenta que ya lo vienen transitando desde que entraron a la etapa humana, y que su verdadera tarea, es la de alcanzar los altos niveles que dentro de ese Sendero existen. Esos Hombres Sabios, develaron a partir del año 1875, la síntesis del Conocimiento para alcanzar esas elevadas aspiraciones, y que el ascenso Espiritual del hombre, comienza en su Mente y el Corazón para culminar en esa Triangulación con la Unidad Divina, y expandirse en la infinitud del Universo.

Es por eso que, existe toda una imposibilidad de que “Dios se presente” o que se pueda “mostrar a Dios”, y lo que es más difícil aún, es la de poder demostrar su existencia. “Esa Realidad última jamás sale de su estado, sólo se expresa, como Vida en toda criatura, desde el átomo, la célula, los distintos reinos de la Naturaleza, el planeta el sistema Solar, las Galaxias el Universo infinito, y toda vida suprafísica, que existe más allá de toda comprensión Humana, como son sus principios Divinos, que son la antesala por donde pasa, el afortunado “Hijo de Dios”, antes de fundirse, con el “Padre” o sea en esa Unidad Divina, desde donde en un momento surgió y regresa a él para no separarse jamás

Dios, es el Universo infinito, y todo lo que este Universo contienen es Dios. Cuando se habla de Dios encarnado, es porque se está diciendo que el Espíritu Divino está encarnado” en la Manifestación Universal, o sea, la materia. Lo que nos lleva comprender nuestro propio e individual proceso como entidades espirituales, porque también hacemos uso del material Cósmico para encarnar, es la materia lo que nos sirve de vehículo desechable cuando ha cumplido su ciclo. Es por ello que estamos hechos a imagen y semejante de “ESO”, que esta dentro de cada forma, molécula o átomo de la materia, y cuando ESO como Fuerza de vida deja de llenarlo con actividad, el Universo entero, entra en un sueño que la Sabiduría Antigua llama “Pralaya”. Pero, la actividad de “ESO”, no ha cesado,en la profundidad de su insondable misterio, “ESO” y su miríada infinita de hijos, “Hombres Dioses”, que siguieron su Ley “Dharma” y lograron el “Ser Uno con ESO quizá preparen el siguiente advenimiento del futuro Universo, bajo las estrictas leyes que regirán los inimaginables procesos Kármicos, que por deducción se puede decir esto, que ha generado el presente Universo, de otro más antiguo aún.

Finalmente, en las escrituras consideradas Sagradas, despojadas de su superstición, de fanatismo y de dogmas, el hombre puede encontrar la punta del hilo que lo sacará del Laberinto de Maya (la gran ilusión) lleno de engaños, dolor, sufrimiento y muerte. Ningún hombre, podrá salir victorioso del laberinto de la materia, reino de los peores vicios, si antes no deja en ese mismo laberinto todas esas cualidades nocivas que han encadenado su Alma a esta dolorosa existencia por una infinidad de encarnaciones. “ESO, sólo es posible encontrarlo al final del laberinto, y en la medida que es posible acercarse a “ESO”, su fulgor comienza asomar como un sol, en los límites del laberinto, y cuando en nuestra Alma, ya no existe ni el más pequeño átomo de apego, orgullo y egoísmo, su Fuerza Divina nos rapta para siempre de este valle de lágrimas, dolor, engaños y miseria. En esa Felicidad perfecta y perpetua, se funde el Alma pura. ¡Bendita Felicidad para aquel que lo ha logrado! y Bendita la Humanidad que tiene la dulce fortuna de tener en sus manos el Mapa espiritual que esa Alma Bendita dejó, para que cada uno de nosotros, tengamos la valiente actitud de seguir. Que no haya en el hombre, cobardía alguna, que le impida lograr tan Sagrado propósito, que ni los miedos, ni las dudas se le adhiera en el corazón, para hacerle tropezar en la oscuridad que esos dos debilitadores producen, no es lo más importante saber de la Verdad, lo más difícil es tener la constancia de seguirla hasta su legítimo reinado, donde “ESO”, AQUELLO, EL UNO, EL SIN NOMBRE, DIOS o simplemente LO INCOGNOCIBLE, ÉS, LA ÚNICA REALIDAD y por lo tanto LA VERDAD.

Buddha y Cristo y otros Hombres iluminados por el Sublime Conocimiento, dejaron ese legado Sagrado para permitir que cada ser humano tenga SU, oportunidad, la Ley del Universo impide que otros hagan por nosotros lo que cada uno de nosotros individualmente debemos hacer, si nuestra convicción es genuina. En todas las demás religiones del mundo sus fundadores dejaron ese mismo legado, sin embargo, muchos de esos legados son ininteligibles por estar tan manchados de sangre producto de la intolerancia, el fanatismo religioso y la ausencia total de fraternidad entre los hombres. Sólo el hombre puro, de acción y pensamiento, logrará lavar esos sagrados textos que guían al hombre hacia su propia divinidad. Pero si el hombre, persiste en no detener su sanguinaria violencia, el oscurantismo más atroz envolverá el mundo y todo esta esperanza del “retorno a casa del Padre se verá frustrada y el hombre, desaparecerá sin dejar siquiera un sólo rastro ni recuerdo de su pasada existencia. ¿Estaremos a tiempo todavía, para comenzar un cambio de Conducta que nos permita comenzar a comprender el cúmulo de enseñanzas que forman el Mapa Interno del hombre, que nos guíe a ese destino Divino que aún espera por nosotros?

 

“Ayuda a la Naturaleza y con ella trabaja, y la Naturaleza

te considerará como uno de sus creadores y te prestará obediencia.

Y ante ti abrirá de par en par las puertas de sus recintos secretos,

y pondrá de manifiesto ante tus ojos los tesoros ocultos en las profundidades

mismas de su seno puro y virginal.

No contaminados por la mano de la materia, muestra ella sus tesoros

únicamente al ojo del Espíritu, ojo que jamás se cierra,

y para el cual no hay velo alguno en todos los reinos.

 

Entonces te indicará los medios y el camino

la puerta primera y segunda y la tercera, hasta la misma séptima.

Y luego te mostrará la meta, más allá de la cual hay,

bañadas en la luz del Sol del Espíritu,

glorias inefables, únicamente visibles para el ojo del Alma.”

“La Voz del Silencio” H.P.B.

 

 

E.S.C.

Integrante del Centro