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A las puertas de un nuevo año

Editorial Diciembre 2018

 

La raza humana está a punto de comenzar un nuevo año y sus expectativas van cobrando un tono cada vez más profundo de desconcierto. La desorientación política y religiosa, apuntan constantemente hacia blancos que se mueven con suma rapidez y todos esos blancos exigen una gran precisión de ambas corrientes. Al parecer, ninguna de ellas ha conseguido mejorar el bienestar de la humanidad ni del reino animal, ni de la misma Naturaleza verde. Y esto, es debido a la falta de aciertos en un blanco que nada tiene que ver con el que esas corrientes apuntan, porque ese blanco más importante está muy por encima del blanco padre y madre del error. Si apuntar constantemente hacia los propios intereses dejando por debajo de ellos al resto del mundo humano y la misma Naturaleza y animales que son los que les proporciona riquezas, es estar errando.

La Fraternidad ha sido corrida y el Sentido Común dio paso a imposiciones que han terminado con países desbastados, políticas y religiones se enfrentan en una carnicera batalla por creencias e intereses que ninguna de esas dos partes podrán llevarse a sus cielos al dejar el mundo físico, pero sí, la raza humana está creando el mayor infierno y genocidio humano más grande de su historia. El fenómeno de los migrantes, se podría solucionar con tratados y ayudas como también con un severo control sobre las ambiciones de los que estén a cargo de esa misión; la mayor de la veces, el enemigo no está fuera de una nación, sino, dentro de ella.

El poder envilece la conducta humana y esta esclaviza, mata y destruye con el falso pretexto de defender los derechos de un pueblo que muere bajo la opresión, el hambre y las miserias incontables. La criatura humana huye despavorida tratando de salvar sus esqueléticos pellejos, mientras la gordura de su país es absorbida por el tenebroso poder de la ambición de unos pocos.

La depredación de la Naturaleza nos está condenando a terminar viviendo sobre un planeta calvo y seco, entonces los científicos alucinados por sus impulsos de conquistas interplanetarias, atisban el Universo buscando otro planeta con condiciones como este que los errores humanos está destruyendo, para continuar con su instintiva conducta de que: para descubrir hay que destruir, diseccionar sin importar que sus víctimas sufran, sientan o desaparezcan como especies. Esto, nunca ha sido ciencia, es crimen. Para cuando la ciencia logre sus fantásticas ambiciones, este pobre planeta que no han sabido cuidar, tal vez sólo pueda albergar un débil treinta por ciento de su actual población y además, si no hemos sabido cuidar este planeta, es muy dudoso que la misma Naturaleza que se rige por Leyes que el hombre ignora, permita un derecho que esta humanidad no ha ganado aún, porque siempre ha vivido de espaldas a leyes que sí son respetadas por culturas de enorme avanzada, que tal vez observen como la irracionalidad humana corta la rama que lo sostiene desde que nació como humanidad.

La Navidad es en realidad una ancestral conmemoración anual y solar, no es nada nuevo y nunca perteneció sólo al Cristianismo, pero si fue adoptada y se llevó a su nueva cultura religiosa. Es en sí, una conmemoración religiosa, por lo tanto, es el momento en que los Mandamientos del Cristianismo deben unir religiosamente a toda la humanidad, como una verdadera familia, pues de eso se trata su simbolismo, la unión familiar no sólo debe estar representada por la familia común, sino, que la meza Navideña, con todos sus alimentos, representa los dones dados por la Madre Tierra y la familia que participa de ellos representan a toda la Familia Humana, por ello el brindis es el reconocerse dentro de esa Familia y sentirse unido a ella donde los más elevados pensamientos de Paz, Fraternidad y Amor se envían al mundo, con el único propósito que se pueda vivir una Humanidad en Paz y Armonía, esta, sólo puede surgir de una autentica Fraternidad. Muchos al ignorar esto, piden todo para sí mismos, entonces, la intención, queda en un círculo pequeño de la ambición y el egoísmo personal. Como estudiantes de Teosofía, tratamos de no mezclarnos con tendencias políticas o religiosas de ningún tipo, pero no ignoramos, ni somos ciegos, ni dejamos de sufrir lo que la totalidad de la mayor parte del género humano y la Naturaleza junto a los demás reinos sufre. Por ello, en estas Navidades, cuando alcemos nuestras copas como lo hace el sacerdote en su altar con el cáliz, enfoquemos el corazón, toda nuestra fuerza Mental, para que el hombre pueda atisbar su verdadero objetivo, su verdadero blanco, y deje de ver en el ilusorio blanco que nunca está quieto, corriendo hacia ninguna parte, engañándole con que es el real y pueda tomar la firme determinación de conquistar la más profunda Armonía con la Naturaleza viva de este mismo planeta, respetando, cuidando, protegiendo y evitando toda reacción que nos enfrente como enemigos, tengamos en cuenta que nuestro enemigo más cruel, es el hombre que cae víctima de la ambición, del egoísmo del engreimiento sin darse cuenta de lo efímero de su existencia, que deja un triste reguero de lágrimas imposibles de borrar de la Memoria de la Naturaleza y que esa deuda la cancelará su propio pueblo que caerá víctima por complicidad e ignorancia de esos actos incorrectos.

Que cada uno de nosotros, intente hacer lo mejor que pueda por el Bien Común, y esto incluye todo ser viviente, por lo tanto evitemos que en tan magna religiosidad, la muerte de un animalito esté presente en vuestras mesas, la Piedad, la Compasión y el Amor, son las cualidades que nunca deben estar ausentes, entonces, será posible que el Cristo que invoca la Cristiandad en esa noche, surja de la profundidad de esa incognoscible Naturaleza Espiritual como la más poderosa Fuerza Crística recorriendo el mundo y anidando en cada corazón para que los hombres reciban en sus mentes la concientización necesaria para reparar todo aquello que se ha hecho desoyendo las Leyes de esa misma Fuerza Crística .

“Sólo en el Hombre hay esperanza para el Hombre”

Por lo tanto, en nuestras manos está el futuro de toda esta Humanidad, el único milagro posible, es el Hombre Ético, porque todas sus acciones están en Armonía con la Naturaleza, impulsando a todo ser humano para que viva bajo esa noble influencia y lleve adelante su más Noble Misión, el crecimiento Espiritual y el desarrollo en paz de toda la Humanidad.

“PAZ, INCONMENSURABLE Y BENDITA PAZ PARA TODOS LOS SERES”