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América, H.P.B. y los Teósofos

 Editorial Octubre 2013

 

Es luego de una gira por diversos países de América que tuve la dicha de poder realizar, con el solo propósito de estrechar y aunar esfuerzos con los trabajadores en el ideal que nos identifica, que me permito hacer algunas reflexiones sobre la responsabilidad que tenemos los teósofos para con el futuro de América.

Sabemos que la Sociedad Teosófica tuvo su nacimiento en América y lógicamente, lo mismo que otros hechos de la vida, no ha sido casual, sino causal, por lo tanto, sin duda alguna esta particularidad tiene que tener una razón y significación profundas.

Creo que es a nosotros los teósofos, hijos del continente, a quienes les corresponde interpretar el por qué de este privilegio. Pero esto, considero, es de muy necesaria importancia el hacer consciencia de la neta diferencia entre la S.T. y las demás sociedades, y en este sentido, imagino, que todos –aunque en algunos casos vagamente– nos damos cuenta que la S.T. es única no solo en lo que a su carácter respecta sino también a sus mecanismos y posibilidades.

Es bien sabido que la S.T. vino al mundo con un cometido de enormes, valiosas y variadas metas de realizaciones, cuyas proposiciones cambian según la índole del intento.

Sabemos que América se encuentra en un momento crítico de su desenvolvimiento y este afecta directamente a todos sus habitantes. Los dirigentes políticos, sociólogos, economistas, religiosos, etc., hablan de la necesidad de cambios e integración y para ellos se han creado organismos de varias especialidades, donde se congregan casi todos los países procurando dar solución a todo eso. El estudiante de Teosofía, conocedor en parte de ciertas leyes inexplicadas de la naturaleza, sabe que si se quieren obtener cambios, si queremos que el futuro sea diferente, se deben producir las causas que realmente puedan moldear ese futuro. Esas causas se deben sembrar en el mundo de la mente y en el corazón de todos los individuos, signando con ello sus vidas en un propósito justo, altruista e idealista.

En este sentido H.P.B. emitió algunos mensajes para los teósofos de las Américas que considero que continúan hoy con la misma validez de entonces. Uno de ellos dice así:

“La Teosofía ha tomado en los últimos tiempos un nuevo rumbo en América que señala el comienzo de un nuevo ciclo para la marcha de la Sociedad Teosófica en Occidente. El camino a seguir en estos momentos se halla admirablemente adaptado como para dar la más amplia expansión a los fines del movimiento, y para establecer sobre firmes bases una organización que mientras que preconiza los sentimientos de simpatía fraternal, de unidad social y de solidaridad deja un amplio campo para libertad individual y para el ejercicio de una causa, la de ayudar a la humanidad.”

Al respecto pienso que la joven Federación Teosófica Interamericana puede llegar a ser un instrumento que permita que las observaciones de H.P.B. sobre América lleguen a ser realidad.

La S.T. es un intento por establecer un canal de expresión de sabiduría divina, expresada en la idea de la Unidad de la Vida y representada por esa jerarquía de Seres Perfectos que de tanto en tanto aparecen entre los hombres, que continuadamente están ayudando a la humanidad y de los que H.P.B. fue su mensajera.

Su compromiso fundamental al ser creada fue incorporar en ella y luego devolver al mundo sus grandes verdades espirituales, y es justamente cuando comprendemos sus propósitos internos e incluso su labor en el mundo, que se establece con certeza en nosotros la decisión de dedicar nuestras energías a su servicio. Lógicamente entonces necesitamos hacernos de la experiencia y capacidad para realizar los cambios necesarios en el mundo en que vivimos. Sobre esto Blavatsky dijo:

“Somos externamente criaturas de un día, mas, internamente somos eternos –estudiad pues debidamente la doctrina de karma y reencarnación, y enseñad, practicad y promulgad ese sistema de vida y pensamiento que es lo único que podrá salvar a las razas futuras. No trabajéis por la Sociedad Teosófica, sino por su intermedio para la humanidad.”

Pienso que todos coincidimos con H.P.B., por lo tanto, tenemos la responsabilidad ineludible de transmitir el mensaje de la Teosofía, lo que significa enseñarle al hombre el propósito de la vida y la razón de su propia existencia, de manera que con ella aprenda y pueda vivir mejor. Tenemos que aprovechar entusiastamente las oportunidades que nos depara el tiempo presente. De otro modo perderemos el privilegio otorgado como pioneros de una futura Raza. También al respecto dice H.P.B.:

“De manera pues, que la Humanidad del Nuevo Mundo, mucho más vieja que el Antiguo (cosa que los hombres también han olvidado) es la que tiene la misión y el destino de sembrar la simiente de una nueva raza, más grandiosa y mucho más gloriosa que las que hasta ahora hemos conocido. . .”

Y continúa:

“Esta es la causa de que las Américas se hallen en un estado de fermentación continuo. En el sedimento y hervor de las razas más antiguas en la caldera de refinación, y lento formar de la materia destinada a la raza futura. . .”

Estamos cerca de cumplir un siglo de existencia y se dice justamente para ese momento comienza un nuevo ciclo de esfuerzo por parte de aquellas entidades que guían y rigen los destinos de la humanidad. Los M.S.T. tenemos un Rol especial que cumplir, pues existen muchas instituciones y hombres que dedican gran parte de su vida para acelerar el ritmo del progreso, pero son contados los que saben y entrevén la existencia de un plan y se prestan para ayudar a levantar o sostener el pesado Karma del Mundo. He aquí nuestra misión. Porque tal como dijera Blavatsky:

“La Teosofía es en verdad la Vida, el espíritu interior que hace de toda verdadera reforma una realidad vital, porque la Teosofía es la Fraternidad Mundial, el verdadero fundamento así como también la llave maestra de todos los movimientos por el mejoramiento de todas las condiciones sociales.”

La síntesis del sentir de Blavatsky está condensada en estas líneas:

“Todos los deseos y pensamientos pueden resumirse en esta única frase que es el deseo constante de mi corazón:

“Sed Teósofos, trabajad por la Teosofía. En vuestras manos, hermanos, se ha puesto confiadamente la salvación de los tiempos futuros y grande es esa confianza así como grande es vuestra responsabilidad.”

Solo resta preguntar ¿estamos prontos para redoblar nuestros esfuerzos, y seguir cumpliendo con el pedido de H.P.B., a quien le debemos lo que conocemos y por lo tanto, inmensa gratitud?

Por Luis Spairani

Miembro de la Sociedad Teósofica de Adyar

 

Presentación

El Sr. Luis Spairani, miembro de la Sociedad Teosófica de Adyar en Argentina, y fundador de la Federación Teosófica Interamericana, escribió esta editorial en el año 1970, para la revista Teosofía (septiembre, Nº 128) de la cual él era su editor.

A pesar de los años transcurridos no ha perdido vigencia la profundidad de su mensaje, él le imprimió esa fuerza que sacó siempre de su profundo Amor por este ideal que abrazó su Alma para siempre, la Teosofía.

Viajero incansable, supo llevar el mensaje de la Teosofía, como también supo traer el conocimiento y experiencias de otras latitudes. Siempre será un ejemplo para muchos su respetable conducta dentro del Movimiento Teosófico, su larga trayectoria junto a su esposa Nora, ha dejado una estela de ese perfume sagrado del Compromiso y su cumplimento, el Movimiento Teosófico necesitará siempre de seres como este Hermano ejemplar, que a pesar de las dificultades siempre ha estado para él, su responsabilidad por ese Voto al Servicio. Sus editoriales, y otros escritos, serán un rico legado para todos los estudiantes de Teosofía, principalmente para los jóvenes en los que ha sido siempre un gran inspirador.

Es probable que muchas de las ideas que él puso en práctica en esos tiempos, fueran de una gran avanzada, pero quizá también poco comprendidas. Quizá hoy, con la moderna técnica que poseemos se puedan retomar y poner en movimiento esa energía vital de esas ideas que impulsaría con un nuevo vigor el elevado vuelo de la Teosofía como él la trató, en la revista que editaba. Es de importancia que los jóvenes pertenecientes a esta institución capturen este ejemplo de trabajo y difusión, como también aprovechar la rica experiencia que él aún atesora y puede brindarla con su acostumbrada bondad.

No será la única vez que recurriremos a sus escritos por su riqueza y fuerza espiritual que encierran; agradecemos la gentileza de Luis Spairani que nos dio “vía Libre” para hacerlo. Así, este Centro da cumplimiento con las normas de Fraternidad entre las instituciones Teosóficas, reconociendo y difundiendo el valor de la trayectoria de muchos Hermanos dentro del Movimiento Teosófico.

Para Luis Spairani, el profundo agradecimiento por su ejemplo y servicio durante tantos años, haciendo honor a aquellas palabras que dicen… “Llegar a la Teosofía es medianamente fácil…permanecer con lealtad, es lo difícil…” él sigue y seguirá permaneciendo con esa lealtad ética y moral que siempre lo ha caracterizado, y que ha dejado una marca indeleble en su paso por la Teosofía y en todos los que aún tenemos el privilegio de departir temas Teosóficos con él, en los que siempre el brillo de su mente logra iluminar con una acertada verdad más.

Manuel Fernández

Integrante del Centro