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Hacia el Verdadero Ocultismo

Editorial Noviembre 2013

 

Un malentendido general parece existir acerca de lo que verdaderamente implica el Ocultismo y de toda la dedicación consciente y responsable que conlleva su estudio y práctica. Podría decirse en líneas generales, que el Ocultismo es el conocimiento del hombre verdadero a través del estudio de lo universal; el microcosmos conociéndose y educándose a sí mismo a través del conocimiento de las leyes del macrocosmos.

Una clara y profunda definición de lo que verdaderamente es el Ocultismo ha sido señalada por H.P. Blavatsky en la siguiente cita: “es el estudio de las operaciones de la Mente Universal […] Debemos esforzarnos por encontrar algún rastro de ella dentro de nuestra propia conciencia en alguno de los modos de esa conciencia […] Nuestro estudio primario de esa mente está confinado primero a su reflejo en nosotros mismos.”1

El verdadero Ocultismo en el que tanto énfasis se pone en la doctrina teosófica difiere enormemente de las llamadas Ciencias o Artes Ocultas. Esta diferenciación fue señalada por H.P. Blavatsky en muchas oportunidades expresando su gran preocupación debido a lo fácil que resulta desviarse hacia el camino equivocado, cayendo muchas veces en hechicería de la peor especie. Ella destaca que Incluso tal desvío muchas veces puede darse de forma involuntaria y sin darnos cuenta.

La ambición por el poder y el deseo de ser, despierta en nosotros la sed por los fenómenos, llevándonos directo hacia la ruta del fracaso. Incluso personalidades que han hecho un fuerte compromiso con la causa teosófica, se mostraron débiles frente a sus propias ambiciones, y a pesar de las advertencias recibidas, siguieron insistiendo en ese sentido, convirtiéndose en ejemplos vivientes de las consecuencias lamentables en las que se puede perecer.

Nada mejor que citar al Maestro Morya en una de sus Cartas, advirtiéndole a un estudiante sobre tales peligros:

“[…]Trate también de traspasar ese gran maya contra el cual los estudiantes de ocultismo de todo el mundo siempre han sido prevenidos por sus maestros —el ansia de fenómenos. Igual que el ansia por la bebida y por el opio, el ansia por los fenómenos crece con la satisfacción. Los espiritistas se embriagan con eso; son unos borrachos de la taumaturgia. Si usted no puede sentirse feliz sin los fenómenos, nunca aprenderá nuestra filosofía.”2 [Cartas de los Mahatmas, n° 43 a A.P. Sinnett]

El verdadero Ocultismo que impulsan nuestros Instructores, es Atma Vidya (conocimiento del alma). Es solo éste el que nos ubica nuevamente en el camino de la no disociación con las leyes universales, o mejor dicho, con la única Ley existente en el Universo: Karma.

Cualquier otra clase de conocimiento secreto solo nos conduce a la herejía de la separatividad, apartándonos de la Ley hasta la aniquilación final, sin términos medios.

Algunas clases de Artes Ocultas son posibles de practicar sin la necesidad de ser un iniciado en la materia, y hasta se podría decir desde un punto de vista que esto es correcto, pero el asunto radica en que primero hay que alcanzar un cierto grado de responsabilidad moral y pureza interior antes de llevar a cabo cualquier práctica de magia o ceremonial, asegurándonos  de que todo acto y pensamiento en nosotros no sea en lo más mínimo para obtener algún beneficio personal, a menos que queramos convertirnos en agentes de la izquierda.

Esta es una época donde prevalece una fuerte tendencia hacia la búsqueda de “expertos” o “gurúes”, quienes por diferentes métodos nos convencen de sus capacidades para ayudarnos, por ejemplo, a desarrollar ciertos poderes (Siddhis), purificar y curar el cuerpo con las manos, vivificar los chakras, y hasta despertar el fuego kundalini; en realidad todo esto y más es posible de realizar, pero es por esto último que autores teosóficos han hecho tanto hincapié alertándonos de los peligros que corremos cuando buscamos determinados efectos en nosotros sin una preparación que tal vez lleva vidas de previa purificación.

Por ejemplo, G. de Purucker en un artículo afín nos alerta de manera categórica sobre uno de estos temas aunque válido para todos:

“En nuestra escuela seguimos la antigua tradición, que las enseñanzas de la Sabiduría Esotérica que tratan con los chakras y las muy peligrosas fuerzas encerradas en la constitución humana, representan un tema de estudio altamente inadecuado para los no iniciados. Como encontrará en su estudio de los libros de H.P.B., ella nos dice que tal estudio para los no iniciados o inexpertos lo conducirá definitivamente al precipicio de la magia negra y posiblemente a la pérdida del alma. Ningún genuino ocultista ha dado jamás las verdaderas enseñanzas sobre los chakras y su desarrollo.”3

Este es el motivo principal por el cual se ha dicho tan poco, incluso en obras cumbre como en La Doctrina Secreta o en Isis Sin Velo. Los Maestros de Sabiduría saben muy bien que no a cualquiera se le puede confiar tales conocimientos.

Debido a que las palabras Ocultismo y también las llamadas Ciencias o Artes Ocultas derivan del término compuesto Gupta-Vidya, “Conocimiento Secreto”, se han generado tantos malos entendidos.

Escapa a la idea de este escrito el querer enunciar las distintas clases de Ciencias o Artes Ocultas, pero sí se puede aclarar que estas últimas, a diferencia del Ocultismo, son artes basadas en el conocimiento de la esencia última de todas las cosas en los Reinos de la naturaleza a través del cual siempre se buscan resultados fenoménicos, ya sean buenos o malos, mientras que el verdadero Ocultismo no busca resultados, sino simplemente que el hombre actúe acorde a la Ley.

Por Mariano Vigna

Integrante del Centro

1- “Ocultismo vs las artes ocultas” H.P. Blavatsky.

2- “Las Cartas de Los Mahatmas a A.P. Sinnett” Carta N°43.

3- “Enseñanzas sobre los chakras esotéricos” G. de Purucker.