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Un Viaje a Londres y un Encuentro con las Cartas de los Mahatmas

30 de noviembre del 2013

 

Un proyecto altamente acariciado pudo ser realizado por integrantes de este Centro en Buenos Aires, Argentina y del Centro de Mérida, México. Planeamos entre ambos Centros, este viaje que había sido frustrado en varias oportunidades por carecer de información necesaria, como varios requisitos que se deben llenar para lograr llegar hasta las famosas cartas de quienes inspiraron este Movimiento Teosófico en el mundo.

Después de diecisiete horas de vuelo, llegamos al aeropuerto de Heathrow en Londres, donde nos esperaban nuestros hermanos de México que habían arribado a otro aeropuerto (Getwick) y pasaron a recogernos y desde allí a un hermoso barrio Londinense, donde nos alojamos en un cómodo departamento en una fraternal camaradería.

El día 10 de septiembre, nos presentamos en la Biblioteca de Londres, donde fuimos atendidos con una cordialidad y esmero poco comunes, cada inquietud nuestra, inmediatamente era atendida, en todo momento con gran gentileza de parte del personal de esta sección de la Biblioteca, estamos más que agradecidos con todos ellos.

Finalmente, las cartas estuvieron frente a nosotros, todos los sueños pasaron al plano de la realidad, los trazos de letras y firmas confirmaba la legitimidad de esas cartas que fueron escritas nada menos que por Adeptos, estar frente a ellas en donde era comprobable por los hermanos que saben del idioma inglés, muchos de los comentarios que leímos en las traducciones al español. Sentimos profundo respeto al tocarlas mientras se pasaban una tras otra las cartas en las que estos Super-Hombres, dejaron un testimonio gigantesco sobre la evolución, y las normas de conducta para alcanzar estados de conciencia que nos permitan unirnos a nuestra naturaleza divina.

Cinco largas horas parecieron pasar rápidamente, como las seis del día siguiente y las últimas consultas que se hicieron el tercer día, donde cada uno de los seis que estuvimos allí, comprobamos la enorme importancia del Movimiento Teosófico en el mundo y la necesidad de seguir adelante con cuanto proyecto pueda llevarse a cabo para difundir la Teosofía. La preocupación de todos estos Maestros de Sabiduría  junto a H.P. Blavatsky, está plasmada en cada una de esas cartas, donde la gran desheredada, la humanidad parece estar sorda y ciega a sus voces, con una ceguera mental que asombra.

Entre las Cartas se encuentran escritos de H.P.B. y un cuaderno de anotaciones de A.P. Sinnett. También se pueden ver en las cartas algunas interacciones del Mahatma Morya, entre los escritos del Mahatma K.H., de las cuales no hemos visto comentario alguno en las traducciones y algunas cosas más que seguramente cuando se escriba en esta misma página sobre los Mahatmas, se podrán comentar con más detalle.

Visitamos las tres casas en las que habitó H.P.B. en sus últimos años en Londres donde escribió "La Doctrina Secreta", "La Clave de Teosofía" y terminó "La Voz del Silencio".

 En la última casa, se reunía el Grupo Interno, en la segunda casa de Lansdowne Road, Notting Hill, se terminó de escribir "La Doctrina Secreta" y se fundó la Escuela Esotérica, en la primera casa en 77 Elgin Crescent, H.P.B. estuvo poco tiempo, ella se quejaba de que era muy pequeña y lo pudimos comprobar al verla, se ve angosta y pequeña. En la última casa situada en 19 Avenue Road, St. John's Wood, se construyó una habitación para el Grupo Interno, y se la ve actualmente de grandes dimensiones, una muy bella residencia, fue aquí donde H.P.B. finalmente falleció.

 Esto es en parte y en síntesis, este viaje en el que pudimos recoger e investigar sobre las cartas, los Mahatmas y H.P.B. que dieron origen al Movimiento Teosófico. Cada uno de los que fuimos tras esta experiencia vivimos intensamente cada instante, una alegría interior fue permanente y un profundo agradecimiento por la oportunidad Kármica que se dio en esta vida. El paseo por Hyde Park, donde H.P.B. se encontró con el Mahatma Morya, fue una tarde memorable, tratando de imaginar en qué banco de ese bello parque fue el encuentro, nos sentamos en varios de ellos, que parecen datar de esa fecha, junto al río, acompañados de las ardillas, palomas, ocas y cisnes que ocupan el río Serpenter River que atraviesa el parque.

Un viaje lleno de expectativas y de comprobaciones, de conocer la gentileza de todas esas personas con las que tratamos, de diferentes culturas y etnias que pueblan Londres, una ciudad que reboza belleza y cultura, que asombra su limpieza como esos artísticos edificios, entre lo moderno y lo antiguo se mueve un mar de seres humanos que trabajan, estudian y sueñan mientas la lluvia de otoño no los detienen y corren por los parques profundamente verdes, ejercitando sus cuerpos, y desde donde se pueden ver algunos de sus bellos castillos, que habita la nobleza de ese país. La bahía de Westminster con su parlamento, su iglesia y su famoso reloj son un regalo a la visión de tanta creatividad.

Luego, en un corto viaje estuvimos en Stonehenge, llovía fino y ventoso, el frío nos hizo retornar rápido al bus que esperaba, pero no dejó de asombrarnos ese extraño monumento en columnas de piedra de más de seis toneladas, cada una, que fueron traídas de más de cien kilómetros, ¿con que tecnología? Parece que nadie acierta con su verdadera naturaleza ni por quienes lo construyeron, se encuentra entre sembradíos de trigo donde suelen aparecer enigmáticas formas geométricas de espectacular belleza y tamaño. Además, ciertas secuencias astronómicas, se pueden ver en una alineación perfecta con este monumento, como con el Cinturón de Orión.

Este fue un viaje hacia un encuentro a lo más próximo que podemos estar de esos seres que como guardianes de esta humanidad vienen trabajando desde edades incontables, un ejemplo a seguir, sus sabias enseñanzas, una misión que cumplir, jamás dejarse vencer por ningún infortunio, y proseguir en la indeclinable tarea de difundir Teosofía, e insistir con toda la buena voluntad de la que seamos capaces, pues si ponemos atención en lo que este Mahatma nos dice quizás podamos colaborar sin condiciones, con el bien común de toda la Humanidad, "Solo en el Hombre hay esperanza para el Hombre" (K.H.)

Por Manuel Fernández

Integrante del Centro

 

 

 


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